Edición 2465: Miércoles, 30 de Noviembre de 2016

Deseos

Escribe: Patricia Salinas O. |La primera edición del nuevo programa de Latina fue bastante floja, pese a contar con muchas de sus figuras principales.

Hacer un programa de bailes no es tan fácil como parece: no basta con poner a unos cuantos famosos en la pista y buscar un pretexto para hacerlo. Esto quedó demostrado el sábado cuando Latina programó el espacio titulado 7 deseos para enfrentar a Los reyes del show, sin lograr hacer, siquiera, la mitad de puntos de rating que el programa de Gisela.

Habían anunciado una propuesta diferente. “Aquí no habrá pista de baile, el escenario será toda una ciudad”, decía la promoción y el público imaginaba un espacio totalmente distinto. Algo nuevo, algo que se diferenciara de tantas secuencias de baile que se han hecho en tantos programas de todo tipo y, por supuesto, algo que marcara una distancia con el programa de Gisela.

Pero era más de lo mismo. O, mejor dicho, menos. La pista de baile era tan improvisada que a la primera mirada, todo el mundo se dio cuenta de que se trataba del mismo set de Yo soy. Y los bailes, en su mayoría, eran casi una broma.

Y vamos, la gente de Latina se jugó el todo por el todo. Convocaron a casi todas sus estrellas, al extremo de mezclar a Antonio Pavón y Carloncho con Mónica Delta, por ejemplo, que hasta ahora no se entiende qué hacía ahí.

También estuvieron Lady Guillén, Jesús Alzamora, Ernesto Jiménez y, claro, Magaly Medina, a quien, por supuesto, trataron de exprimir con el pretexto de su próxima boda y le prepararon una ‘sorpresa’ trayendo a su novio, el notario Alfredo Zambrano, para que le cante “Muñequita linda” (en serio, no es broma), en vivo y en directo.

Al mismísimo estilo de Gisela Valcárcel cuando Roberto Martínez aparecía en su programa llevándole flores o cualquier cosa y ella (Magaly) la criticaba a morir por hacer un show de su vida privada, esta vez hizo lo mismo y fue la protagonista de una de esas escenas románticas para la pantalla, pese a que una y mil veces había jurado que jamás haría eso por rating.

Claro, la diferencia es que ni con la serenata del novio, ni con su baile de “La escobita”, ni con su extraño reggaetón al lado de Beto Ortiz consiguió la audiencia esperada.

Y eso que tuvieron de todo porque, como decía líneas arriba, se la jugaron. Además de las figuras bailando, estaba el escandalito previo, incluido el despido de uno de los productores por la participación de los miembros de la Compañía de Bomberos Roma 2 (que además fueron los ganadores de la primera fecha). Como se recuerda, se filtró el audio de la viuda de uno de los bomberos fallecidos en el incendio de un almacén de El Agustino, y en él ella reclamaba que sus compañeros participen bailando, estando de duelo.

En general, el programa no conectó. Apelar a que se ayuda a algunas instituciones con los bailes ya no engancha a nadie. Ni siquiera la Teletón lo consigue y 7 deseos era más o menos eso, una teletón de Latina, tan mal organizada como la tuvimos este año con todos los canales.

Si tuviéramos que definirlo, ¿qué es 7 deseos? No sería tan fácil. ¿Es un reality? ¿Es un concurso de baile? ¿Es un programa de ayuda social? ¿Es todo eso junto y más? En realidad, por lo menos la primera edición, fue un arroz con mango. Ojalá encuentren el camino… o la pista de baile.

Ojo al Rating
El gran show    (4):    21.1 pun­tos    
7 Deseos     (2):    10.2 puntos