Edición 2456: Jueves, 29 de Septiembre de 2016

No Más Niñas Invisibles

Escribe: Patricia Salinas O. | Un desgarrador reportaje sobre la esclavitud de niñas en Madre de Dios se difunde a través de las redes sociales ante la indiferencia total de la televisión.

Hace unos días se conmemoró a nivel mundial el día internacional contra la explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños, que fue instaurado en Dhaka, Bangladesh, en 1999. Hasta que Promsex (Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos) puso en marcha la campaña “no más niñas invisibles”, con el objetivo de poner en agenda la situación de los cientos de menores que son víctimas de trata en la zona de ‘La Pampa’, en Madre de Dios, ningún programa se había ocupado del tema.

Jerónimo Centurión, productor audiovisual y presidente del directorio de Promsex, sabía que esto pasaría, así que después de realizar un escalofriante reportaje en el que se mostraba no solo cómo las niñas de esa zona eran secuestradas, esclavizadas, prostituidas, sino además asesinadas cuando ya no les servían, lo llevó para que lo vieran algunos personajes mediáticos como Gastón Acurio, Magaly Solier, Magdyel Ugaz, Salvador del Solar y Pelo Madueño, para registrar sus reacciones y así visibilizar el problema.

“Tenía que apelar a ellos para que, por lo menos, se hable del tema”, confiesa Centurión. Y claro, las reacciones de los famosos rebotó en las redes y en las páginas web de algunos diarios, pero la televisión siguió con su propia agenda: El Zorro Supe, Rosángela, Carloncho, Yahaira. En fin, los chismes, las peleas y la intromisión casi ilegal en la vida privada de algunos personajes.

De los programas de los domingos, solo Cuarto Poder se ocupó del tema. Mandó un equipo a Madre de Dios y tomó algunos testimonios del reportaje de Centurión para complementarlo, pero los demás, ni una palabra, a pesar de que lo único que hubieran tenido que hacer era emitirlo. Allí lo tenían: un reportaje de menos de cinco minutos que deja paralizado y sin aliento, como quedaron los personajes a los que se los mostró Jerónimo Centurión.

Según el índice global de esclavitud, el Perú es el cuarto país de América Latina con más casos de trata de personas, la llamada “esclavitud moderna”. Y lo peor de todo es que la mitad de las víctimas son menores de edad. El 0.64% de la población peruana es víctima de la trata de personas, lo que significa 200,500 personas. Este es el mismo porcentaje que se aprecia en Colombia y Venezuela. Perú solo es superado en América Latina por Guatemala (0.84%), Haití y República Dominicana (1%).

Y es con casos como estos cuando más indigna la falta de sensibilidad de quienes manejan los canales de televisión. Falta de sensibilidad y de responsabilidad. Después de que varios representantes de distintas televisoras han comenzado a hablar de una nueva televisión con valores, de autorregulación y muchas buenas intenciones, sería bueno que también se comprometieran a involucrarse con los verdaderos grandes problemas del país, sobre todo, a través de los programas periodísticos. De lo contrario todos somos un poco cómplices de que se siga esclavizando y asesinando a estas niñas que siguen siendo invisibles.

P.D.: Así como la semana pasada, en esta columna, critiqué la agresividad innecesaria con la que Gisela Valcárcel trató a Rosángela Espinoza y al bailarín argentino Lucas Piro, aplaudo que la animadora se haya dado cuenta de que se equivocó y haya pedido perdón, no solo a los involucrados, sino al público televidente. Reconocer los errores (y sobre todo hacerlo públicamente) es de valientes. Los que no saben hacerlo jamás lo van a entender.

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