Calle Corrientes (1927), del pintor uruguayo Guillermo Facio Hebequer.  Derecha, Salvador Dalí (1922), de Carlos Quizpez Asín. Cuadro poco conocido.
Calle Corrientes (1927), del pintor uruguayo Guillermo Facio Hebequer. Derecha, Salvador Dalí (1922), de Carlos Quizpez Asín. Cuadro poco conocido.
Edición 2597: Jueves, 4 de Julio de 2019

Una Exposicion Monumental

Escribe: Luis E. Lama| La exposición más cara y la primera itinerante, porque luego de Lima irá a EE.UU. y México.

Calle Corrientes (1927), del pintor uruguayo Guillermo Facio Hebequer.  Derecha, Salvador Dalí (1922), de Carlos Quizpez Asín. Cuadro poco conocido.
Calle Corrientes (1927), del pintor uruguayo Guillermo Facio Hebequer. Derecha, Salvador Dalí (1922), de Carlos Quizpez Asín. Cuadro poco conocido.

Redes de Vanguardia: Amauta y América Latina, 1926-1930 es la primera muestra peruana que adquiere una condición internacional debido al contenido y a la unión de esfuerzos que estamos obligados a reconocer. En primer lugar Natalia Majluf —MALI— y Beverly Adams —Blanton Museum, Austin— hicieron un comisariado riguroso que ha dado lugar a un catálogo sumamente extenso y detallado que es de tenencia imprescindible. Las encargadas, además, se han esmerado en invitar a una serie de intelectuales de México y Argentina para que escriban los textos correspondientes a la relación de Mariátegui con Pettoruti, el futurismo italiano y “Amauta, Construcciones estéticas de la realidad Americana”. “Diálogos de Vanguardia entre México y Perú, 1926-1930”, et al.

 

Los textos de Natalia Majluf sobre la “Izquierda y vanguardia americana”, “El indigenismo como vanguardia” y “Redes” destacan nítidamente, particularmente porque aporta al debate sobre la peruanidad, en tiempos que la identidad se ha diluido con la globalización. 

Habría que añadir que, además de los museos mencionados, esta muestra contó con el apoyo del Museo Reina Sofía y de Promperú. Es, además, la exposición más cara que hemos hecho y la primera que tiene un carácter itinerante, ya que después de Lima irá a Estados Unidos y México. Dos países involucrados en los estudios realizados por las responsables de la exposición.

Esta muestra se inauguró en Febrero en el Museo Reina Sofía, a pocos días de la inauguración de ARCO una frívola feria comercial que levantó su imagen con dos monumentales muestras peruanas. La otra fue Nasca también producida por el MALI exhibida en la Fundación Telefónica de Madrid. Lamentablemente esta última no tuvo la repercusión merecida ya que el interés en esos momentos estaba concentrado en lo moderno y lo contemporáneo.

Redes fue exhibida en el tercer piso del Edificio Sabatini, la parte antigua de la Reina Sofía, la alargada sala y los espacios divididos no permitían una óptima museografía. Aquí en Lima la muestra luce muchísimo mejor, sin embargo vista en Madrid tenía una carga emotiva producida por la distancia y la posibilidad de reflexionar mejor sobre el Perú y nuestros orígenes vanguardistas.

JCM (1921), de Emilio Pettoruti.
JCM (1921), de Emilio Pettoruti.
De acuerdo a las curadoras “Amauta fue, sin duda, una de las revistas más influyentes del siglo XX. Fundada en Perú y dirigida por José Carlos Mariátegui (Moquegua, Perú, 1894 – Lima, Perú, 1930), la publicación fue concebida como una plataforma para los debates centrales de la modernidad. A diferencia de otras revistas de vanguardia, no fue la expresión de un grupo ni buscó imponer un único programa estético o político, sino más bien convertirse en un medio de exploración de los movimientos que pudieran transformar la sociedad. “Crear un Perú nuevo dentro del mundo nuevo”, fue uno de sus objetivos declarados. Por lo mismo, no se limitó a los debates locales –aunque su repercusión en diversas regiones del Perú fue importante– sino que emprendió un diálogo con movimientos americanos y europeos. Una gran red de agentes y corresponsales en América Latina y Europa contribuyó a nutrir a la revista –que tuvo una tirada de entre tres y cuatro mil ejemplares– y a definir su impacto internacional. Esa perspectiva amplia es la que hace posible que una exposición en principio limitada a una revista pueda convertirse en una verdadera radiografía de las vanguardias en América Latina”.

Amauta tuvo un lustro (1926-1930) de duración y las 32 ediciones publicadas dieron cabida a todas las expresiones artísticas de la época. Lejos de marginar cualquier manifestación alejada de su ideología de izquierda, dio cabida a la modernidad y sobre todo a una palabra que se volvió obscena con la posmodernidad: “la vanguardia”. Es por eso que en Amauta convivían y se integraban las corrientes de la época, sin marginar a los artistas del realismo socialista ni a su polo opuesto encarnado por Emilio Pettoruti, et al.

La exposición rescata el papel de Sabogal en Amauta y la ideología que lo llevó a crear el indigenismo como nuestra primera vanguardia dentro de esta pluralidad que la publicación permitía en esos años de revolución intelectual. Pero todo hay que decirlo. A diferencia de México y su arte de combate, el nuestro más bien se dedicó a representar a personas y lugares hasta entonces marginados, rompiendo con el europeísmo establecido. Solo en la siguiente década, con la nueva generación de artistas, veríamos un arte comprometido con la lucha social, lejos de cualquier entorno pastoral.

La muestra exhibe obras conocidas, pero hay trabajos inéditos memorables como los de Quizpez Asín y Julia Codesido, entre muchos otros que han permanecido en colecciones privadas y ahora podemos conocer. Las piezas añadidas en Lima permiten ampliar aún más el panorama de una exposición memorable en la cual hay que agradecer a muchísimas personas e instituciones. Pero particularmente hay que destacar a José Carlos Mariátegui, nieto del amauta, sin cuya participación esta exposición no hubiera sido posible. Un hito. 

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