Explosión de Paola Franco. Tinta china y témpera sobre papeles rasgados. Pieza de su primera individual en la galería Forum.
Explosión de Paola Franco. Tinta china y témpera sobre papeles rasgados. Pieza de su primera individual en la galería Forum.
Edición 2593: Jueves, 6 de Junio de 2019

El Mundo Está Lleno de Islas

Escribe: Luis E. Lama | “González debe ir por nuevos caminos, eludir el peligro de lo decorativo y lo comercial”.

Explosión de Paola Franco. Tinta china y témpera sobre papeles rasgados. Pieza de su primera individual en la galería Forum.
Explosión de Paola Franco. Tinta china y témpera sobre papeles rasgados. Pieza de su primera individual en la galería Forum.

Esta primera individual de Paola Franco en galería Forum se divide en dos partes muy marcadas. La primera de ellas son papeles rasgados sobre los que pinta con tinta china y témpera, y en la sala izquierda los dispone al azar formando una instalación cercana al caos por la dificultad de darle coherencia a su contenido. Sin embargo, toda esta zona es muy buena por la fuerza del dibujo, los textos y los esbozos de cuerpos, así como las sugerencias de lo cotidiano.

En la segunda sala la dispersión adquiere una coherencia extraordinaria a partir de Foe (J.M.Coetzee, 1986), porque al igual que su autor, “considera que la literatura contemporánea se encuentra frente a una exigencia fundamental: a saber, la exigencia de una literatura dedicada a las vidas y necesidades de la gente común; una literatura de lo mundano, de lo ordinario” (cita de la presentación de Ricardo Rojas).

Esta puede ser la razón por la cual Franco se afinca en la banalidad de la vida y crea pequeñísimas cajitas con un breve texto en cuyo interior solo se intuye una imagen que no necesariamente es la ilustración de lo dicho. Eso queda a la imaginación de cada espectador que otorgará sentido a las sombras y luces contenidas en estos liliputienses contenedores. Cada uno es un misterio y es el texto el que acaba por darle sentido a la fragmentación de la imagen, que ya hemos intentado armar en nuestra imaginación.

Génesis (2019), de Mónica González. Escultura de acero (100 x 71 x 56 cm).
Génesis (2019), de Mónica González. Escultura de acero (100 x 71 x 56 cm).
Por esto la obra de Franco nos convierte en un espectador activo en busca de un significado que nunca vamos a encontrar. Sencillamente no tiene sentido hacerlo. La narración acompañada de las sugerencias son el contenido de esta obra altamente personal, que hace que el espectador finalmente sea el que arme su propia interpretación, si es que considera pertinente hacerlo.

Paola Franco ha hecho una primera individual con una sorprendente madurez. Veremos qué nos puede brindar después.

MÓNICA GONZÁLEZ TOBON
La nueva muestra de Mónica González Tobón en La Galería es una demostración de sus habilidades y del dominio alcanzado con la materia para hacer formas perfectas que ya ha ido reiterando en sus demostraciones públicas. Por eso esta muestra puede apreciarse de transición. Su inclusión de obras en acero corten –de lejos los más poderosos de la muestra– señala otros caminos, sin duda más arriesgados pero libres de esa repetición que la aleja de toda erótica del arte para privilegiar una belleza que ya ha sido apreciada en sus múltiples variaciones.

González Tobón es muy buena escultora, pero debe entrar en nuevos caminos para eludir el peligro de lo decorativo o de lo comercial. Ella tiene muchísimo más talento que permanecer en el camino recorrido, alterando las curvas y variando las formas y las dimensiones. Son esas las obras que le han merecido una acogida en el medio y con las que se ha ganado el interés y el respeto. Pero el momento de cambiar y buscar nuevos rumbos ya se ha vencido y así aparenta haberlo comprendido con la inclusión de nuevas formas y materiales que son trabajados con una reciedumbre que quiebran el carácter ornamental de muchas piezas que resultan variaciones del pasado.

El mejor ejemplo son las esculturas minimalistas, eminentemente arquitectónicas, cuya derivación de Oteiza las vuelve aún más entrañables. A ellas acompaña una serie de relieves con tajos en los que el pedazo resultante es doblado a modo de un origami.

No se requiere más. Estas son piezas notables que pueden marcar un nuevo camino, seguramente más alejado de la complacencia de la ornamentación, pero infinitamente más exigente para un espectador acostumbrado a lo ya asimilado.

Sin embargo, a pesar de lo anotado, debo admitir que hay obras en acero pulido con resultados notables, donde las curvas se multiplican creando un movimiento virtual. Es por eso que considero que esta escultora tiene el suficiente talento para embarcarse en nuevos rumbos que reten a esa peligrosa zona de confort en la que todos nos hayamos.