Intervención del puente de Calatrava frente al Guggenheim de Frank Gehry en Bilbao. Obra pública.
Intervención del puente de Calatrava frente al Guggenheim de Frank Gehry en Bilbao. Obra pública.
Edición 2592: Jueves, 30 de Mayo de 2019

Acontecimiento

Escribe: Luis E. Lama | “Las carencias del Mincul se aprecian en esta muestra. ¿Para qué sirve el Mincul del Perú?”.

Intervención del puente de Calatrava frente al Guggenheim de Frank Gehry en Bilbao. Obra pública.
Intervención del puente de Calatrava frente al Guggenheim de Frank Gehry en Bilbao. Obra pública.

La pequeña exposición de Daniel Buren en el Museo de Arte Italiano es un hito entre nosotros. Es el primer encuentro con un gran artista francés (París 1938) cuya obra había sido apreciada principalmente en revistas y en una serie de reproducciones sobre el conceptualismo del cual está bastante alejado.

Si alguna tendencia puede unir al Buren de los años 60, cuando creara los conceptos de degré zéro para convertir a su obra en una imagen neutra y antinarrativa, es el minimalismo por la reiteración de sus líneas monocromáticas en el espacio público. He visto su obra pública de entonces en site-specific de París, ya sea cubriendo muros, estacionamientos y bloques de cemento en sitios abiertos que desafiaban el conocimiento del espectador. Más aún, su contraste lineal se acentuaba con el barroquismo de la posmodernidad en boga pero su obra se mantenía firme como un enigma en medio de la ciudad y en pocos recintos cerrados.

Pero Buren tenía muchas más propuestas que las acostumbradas a ver. El año pasado vi su gran muestra en MAMBO –Museo de Arte de Bogotá– algunas de cuyas obras  ha traído a Lima.  Pero en Colombia salió a la calle para hacer una serie de intervenciones públicas que conectaban al Museo con el Parque Bicentenario, integrando interior y exterior con colores, transparencias y reflejos que se proyectaban en el paisaje y sobre nuestros cuerpos, haciéndonos partícipes de la obra.

Primas sobre espejos.
Primas sobre espejos.
Ante la inevitable comparación de la importancia que se otorga a la cultura entre dos países tan unidos, uno no puede menos que cuestionarse para qué sirve el Ministerio de Cultura del Perú. En realidad no depende de la cabeza que lo dirija. Considero a Ulla Holmquist una mujer capacitada para el cargo, pero cuando la he visto defendiendo la ubicación del Aeropuerto en Chinchero, todo se desmoronó al comprobar que los intereses políticos pesan más que los principios que rigen la ética. Ella debería ser la primera en saber que el empecinamiento presidencial es un atentado contra nuestro patrimonio cultural, que no está basado exclusivamente en los restos prehispánicos, sino también en la naturaleza misma.

Y estas carencias del Mincul se aprecian en esta muestra. La presencia de Daniel Buren en el Perú ameritaba por lo menos un catálogo y una gran  difusión debido a la importancia de su trayectoria y al desconocimiento generalizado de su obra. Se trata de un artista de notable experiencia que ha usado de manera perfecta las instalaciones del Museo de Arte Italiano, desde la entrada misma hasta el desplazamiento por sus dos salas. Y en el centro, una trampa a la percepción. Un laberinto de acrílico transparente del cual solo pueden verse sus vértices y que nos aísla del entorno en el cual nos ubicamos.

Cada una de las salas es el resultado del trabajo de un maestro del espacio y del color. Las paredes azules vibran con los espejos sobre los cuales están pegados armoniosamente los prismas triangulares que duplican su forma para crear un cubo virtual. Son estas obras las que van variando en las dos salas. Y cada parte de ella va cambiando el color, creando reverberaciones ópticas al derivar del celeste al verde y contraponerse al rojo. Y así derivando con la demás piezas, salvo la vertical de la sala izquierda roja donde el blanco y negro forma una larga línea que ocupa toda la altura de la sala roja del museo.

Mural de vidrio de colores y luces en el MAMBO de Bogotá, Colombia.
Mural de vidrio de colores y luces en el MAMBO de Bogotá, Colombia.

Los dos murales de líneas circulares  sobre tela permiten otra visión de la enorme vitalidad de Buren y su excepcional dominio del espacio. Su muestra se completa con tres muros en la pequeña sala circular de la extrema derecha. Son especies de vitrales de múltiples colores en los que juega con lo traslúcido, lo transparente y lo opaco, incorporando además espejos para que el espectador se refleje en ellos.

Es de deplorar que no le hayan colocado la iluminación que estaban obligados a poner para crear de manera acertada los reflejos y acentuar el cromatismo y los contrastes. Tal como están ubicadas son obras fallidas, debido a que el juego de luces queda frustrado para las limitaciones de la institución responsable (?).

La trayectoria de Daniel Buren es tan rica, compleja y tan poco conocida entre nosotros, que nos merecíamos que la muestra colombiana viniera en su totalidad a Lima y se exhibiera en el Ministerio de Cultura, que tiene el espacio necesario para darle cabida a una exposición monumental.
En cambio lo que allí se exhibe es una exposición kitsch de Ceccarelli a quien sin ningún criterio se le ha otorgado la sala Kuelap. No tenemos remedio.