Retrato de Herbert Rodríguez con cartel de Represión. Década de los 80. Participó recientemente en el ARCO 2019.
Retrato de Herbert Rodríguez con cartel de Represión. Década de los 80. Participó recientemente en el ARCO 2019.
Edición 2590: Jueves, 16 de Mayo de 2019

Un Reconocimiento Tardío

Escribe: Luis E. Lama | “Una jugosa recopilación porno con logo de El Comercio. Regalo ideal para Arimborgo”.

Retrato de Herbert Rodríguez con cartel de Represión. Década de los 80. Participó recientemente en el ARCO 2019.
Retrato de Herbert Rodríguez con cartel de Represión. Década de los 80. Participó recientemente en el ARCO 2019.

Herbert Rodríguez es uno de nuestros artistas que con más empeño se ha dedicado a cuestionar todos los aspectos de nuestro establishment social, cultural y político. Pudiera decirse que lo consideré un revolucionario desde que lo conocí en los 80 en la Universidad Católica. En ese entonces se había hecho fama de “maldito” por sus ácidos cuestionamientos a un sisterma de enseñanza que él consideraba que nada le aportaba. Pasó por los mejores profesores como Julia Navarrete, Alejo Alayza y, particularmente, Adolfo Winternitz, quien según la leyenda terminó expulsándolo por haberle tirado cancha en la cabeza. No me consta.

Esa rebeldía, sin embargo, no le impidió hacer obras notables, piezas informalistas, grandes dibujos en pastel sobre papel kraft y una serie de collages que lo ubicaban como un wunderkind de esos años, a tal grado que un grupo de críticos lo presentamos  para enviarlo a la Bienal de Sao Paulo. Hubiera podido ser prematuro pero era el artista que mejor representaba nuestros tiempos. Si bien su incipiente discurso escrito carecía de la coherencia de una Bienal, su obra tenía la consistencia para un evento internacional.

Para un muchacho en sus tempranos 20 una participación de esta naturaleza hubiera podido entramparlo en los laberintos de la vanidad. Pero Herbert eludió la fama y, ya unido a Huayco, siguió trabajando en sus convicciones políticas, dedicándose a denunciar de la manera mas cáustica posible nuestra podredumbre. Posteriormente fue miembro de los Bestias un grupo formado por arquitectos y artistas que, entre otras cosas, estudiaron la autoconstrucción en nuestras zonas marginales y crearon un teatro al final de la Avenida Tacna, haciendo la movida cultural de mayor interés en el ámbito no oficial.

Retrato con letrero. Años 90. El museo Reina Sofía ya tiene 16 piezas suyas.
Retrato con letrero. Años 90. El museo Reina Sofía ya tiene 16 piezas suyas.

Su obra fue enriqueciéndose paulatinamente con su relación con el rock subterráneo, junto a muchos otros artistas que hoy constituyen parte de lo más respetado de las escena contemporánea, como Juan Javier Salazar y Alfredo Márquez.

Pero sin duda la experiencia de mayor impacto fue la creación de El Averno en el jirón Quilca, donde se reunían los mejores representantes del inconformismo “under“ del milenio. Clausurado por Castañeda, Lima perdió un espacio que era todo un referente para nuestro movimiento más rebelde. Hace un par de años el ICPNA Lima presentó Nadie sale vivo de aquí: cuatro décadas de insolencia visual 1979-2016 con la curaduría la activísima Issela Ccoyllo. Esa muestra fue un hito. Sin embargo, al año siguiente, en una gran individual en Forum, HR vendió un sólo cuadro, porque ésa ha sido siempre la reacción de un mercado timorato, inclinado por las modas y seducido por la elegancia del conceptualismo y la geometría en boga.

Personalmente me resulta imborrable el recuerdo de su acción en la Bienal de Trujillo del 87, cuando distribuyó una edición completa con el logo de El Comercio conteniendo una jugosa recopilación pornográfica que hoy derrumbaría a todas las que se presentan en internet. Si alguna copia le queda, considero que sería el regalo ideal para la sala de Tamar Arimborgo.

Represión. ¿Cuántas obras suyas tiene el MALI? 60 años y ni una retrospectiva. Tal vez lo homenajearán póstumamente.
Represión. ¿Cuántas obras suyas tiene el MALI? 60 años y ni una retrospectiva. Tal vez lo homenajearán póstumamente.

Si embargo el aura de marginalidad era inseparable de esta obra, ausente de colecciones públicas y de las colecciones privadas que dicen haber. Su primer ingreso a un Museo fue en la muestra “Perder la Forma Humana”, organizado en el 2012 por el Museo de Arte Reina Sofía y exhibida en el MALI al año siguiente, pero fue la galería  argentina Herlitzka + Faría el verdadero camino de su internacionalización. HF lo ha reunido con un grupo invalorable de artistas peruanos que pocos recordaban (Rubela Dávila por ejemplo) y los ha dado a conocer internacionalmente con una acogida sorprendente.

Si bien la propuesta de llevarlo a la Bienal de Venecia fue rechazada y enviaron a Christian Bendayán, con los resultados conocidos, Sharon Lerner lo seleccionó junto a los demás artistas que participarían en el pabellón peruano de ARCO 2019. Allí, además, participó la galería HF con un grupo de obras exclusivas de Rodriguez, que se sumaban a las 16 piezas ya adquiridas por el Museo Reina Sofía, que tiene como Jefa de Exposiciones a la entrañable Teresa Velásquez, quien fuera la mejor directora del CCE en Lima. Obviamente la política del Reina Sofia es tan abierta que está muy lejos de temer manifestaciones tan valiosas del post-punk.

Mientras tanto, cabe preguntarse, ¿cuántas obras de Herbert Rodríguez tiene el MALI? O como él manifiesta en una entrevista a Enrique Planas, ya tiene 60 años y ni siquiera hay una retrospectiva en el Museo. Seguramente piensan homenajearlo de manera póstuma, como hicieran con J.J.Salazar.