La Escuela de Música, 1909. El ex Conservatorio Nacional de Música se creó por iniciativa del presidente José Pardo.
La Escuela de Música, 1909. El ex Conservatorio Nacional de Música se creó por iniciativa del presidente José Pardo.
Edición 2589: Jueves, 9 de Mayo de 2019

La Mano Que Piensa

Escribe: Luis E. Lama | “Los dibujos de RJM son obras de arte independientes de la arquitectura. El trazo es refinadísimo.”

La Escuela de Música, 1909. El ex Conservatorio Nacional de Música se creó por iniciativa del presidente José Pardo.
La Escuela de Música, 1909. El ex Conservatorio Nacional de Música se creó por iniciativa del presidente José Pardo.

En la imprescindible exposición que presenta el Cultural Británico sobre los dibujos de Ryszard Jaxa Malachowski, Wiley Ludeña cita este libro de autoría de Juhani Pallasmaa, un arquitecto finlandés que además de ser Director del Museo de Arquitectura de Finlandia tiene una innumerable obra que lo ha llevado a recorrer al mundo para hacer conocer sus pensamientos sobre la arquitectura. La obra suya que me resulta indispensable es Los ojos de la piel - La arquitectura y los sentidos que debiera ser un libro de lectura obligatoria para todos los estudiantes de arquitectura. La mano que piensa analiza la esencia de la mano y su papel crucial en la evolución de las destrezas, la inteligencia y las capacidades conceptuales del hombre. La mano no es solo un ejecutor fiel y pasivo de las intenciones del cerebro, sino que tiene intencionalidad y habilidades propias. La mayoría de las obras de Pallasmaa se encuentran en PDF en la web. Es lo más didáctico que he encontrado sobre la relación entre dibujo y arquitectura y la cita me parece precisa a la obra del primer Malachovsky desde que la viera por primera vez en la muestra que organizó Víctor Mejía en el ICPNA. La retórica de la línea es un trabajo inolvidable que requiere de una nueva edición que cada vez más se vuelve impostergable.

Los dibujos de RJM son obras de arte, muchos de ellos independientes de la arquitectura. El trazo es refinadísimo y el color de sus acuarelas es tenue debido al paso del tiempo, salvo algunas excepciones como la dedicada al proyecto del Faro de Colón en República Dominicana.


Nació en Odesa, hoy Ucrania, en 1887. En plena pubertad RJM postuló a la Escuela Naval en San Petersburgo, de donde fue rechazado por problemas ópticos, por lo que decidió ingresar a la Escuela Real de Odesa. Pero de manera sorpresiva, vino la tragedia de Tsushima durante la guerra ruso-japonesa que trajo como consecuencias la derrota definitiva de los rusos; el cierre de las universidades y, más tarde, el comunismo.

Esas fueron las razones por las cuales la familia decidió enviarlo a París en 1905. Cuenta su nieta, Ana María Malachowski, que “fue un largo camino entre los estudios de ingeniería y arquitectura  para, finalmente, en el año 1909, ingresar a L’ École des Beaux Arts luego de un concurso de admisión donde se presentaron seiscientos cincuenta concursantes de todas las esferas sociales, de los cuales, ciento ochenta eran extranjeros venidos de  todas partes del mundo que, al igual que él, buscaban conseguir una de las quince vacantes designadas para ellos. Mi abuelo obtuvo el segundo puesto en la calificación general, lo que fue un honor no solo para él, sino también para Polonia, donde los diarios de entonces, publicaron la noticia bajo el título: “Éxito de un polaco en Francia”.

Poco tiempo después, en 1911, luego de una tesis memorable, recibió la invitación del Estado Peruano que estaba buscando un arquitecto destacado para planificar las obras que iban a ejecutarse en el primer centenario de nuestra independencia. El contrato fue por dos años, pero aquí se quedó para siempre, a pesar de las dificultades que se le presentaron en el camino. Desconocimiento del idioma, conflictos con el neocolonialismo y los usuales problemas de una ciudad que recién estaba adquiriendo un matiz cosmopolita.

En 1912 conoció a María Benavides Diez Canseco, “muy distinta a las demás muchachas que había conocido”, y muy poco tiempo después contraía un matrimonio prolífico con cinco hijos, uno de los cuales, Ricardo, (1922-2011), fue un notable arquitecto siguiendo los pasos paternos y creando una tradición del apellido Malachowski que se reafirmaría con Ricardo Malachowski Rebagliati. Tres hombres a quienes se les debe buena parte de lo mejor de la arquitectura del Perú.

Si bien la muestra curada por Lucía Pardo no se expande específicamente en lo arquitectónico, la muestra es extremadamente valiosa. Hoy que la carrera de arquitectura se ha convertido en masiva, cuando las universidades se empeñan en lucrar con su enseñanza, egresan solo en Lima unos 1,200 arquitectos al año que jamás podrán ser absorbidos por el mercado. Ellos son los primeros que deberán ver las muestras en exhibición para que conozcan parte de los requerimientos para ser un grande.