Obra de Paola Vera, ganadora del Premio ICPNA Arte Contemporáneo 2019. Dividieron el concurso en seis antojadizos ejes.
Obra de Paola Vera, ganadora del Premio ICPNA Arte Contemporáneo 2019. Dividieron el concurso en seis antojadizos ejes.
Edición 2587: Jueves, 25 de Abril de 2019

‘Los Acumuladores de Arte’

Escribe: Luis E. Lama | “Los pseudo coleccionistas abundan en Cosas y El Comercio. Y Parc ha perdido su lustre.”

Obra de Paola Vera, ganadora del Premio ICPNA Arte Contemporáneo 2019. Dividieron el concurso en seis antojadizos ejes.
Obra de Paola Vera, ganadora del Premio ICPNA Arte Contemporáneo 2019. Dividieron el concurso en seis antojadizos ejes.

El término fue acuñado por Elida Román para diferenciarlos de los pseudo coleccionistas que abundan en el medio. Lo suscribo. Ciertamente tenemos importantes coleccionistas pero no son todos los que figuran en COSAS ni en las páginas sociales de El Comercio. Hoy se inaugura Parc una feria que ha perdido aceleradamente su lustre. Esta es la tercera feria realizada en el vecindario en este mes. No creo que el medio pueda resistir esta oferta excesiva. Este tipo de actividades terminarán arruinando el mercado local si no traen en la misma medida a coleccionistas extranjeros que compren arte peruano. En esta competencia desleal las únicas perdedoras son las galerías locales que vienen languideciendo desde que comenzaron las ferias hasta llegar a su aniquilación. Hoy, la mayoría de coleccionistas que conozco prefieren comprar en el exterior.

UN GRAN CONCURSO

Por segundo año consecutivo el ICPNA  ha realizado el mejor concurso de arte contemporáneo en el Perú. Este año han introducido cambios que sin duda lo han perjudicado y lo vuelven más ambiguo. Han dividido la participación en seis ejes de manera antojadiza lo que es un incomprensible desatino.

Ningún jurado tiene la autoridad para ordenar un conjunto de obras en temas de “Biopolítica, Geografía y ciudad, Vida cotidiana, Hibridaciones, Metalenguaje y Sin título” (sic) porque al final no se puede encasillar a los participantes con peculiares criterios curatoriales que no tienen sentido alguno.

Trinidad esférica en Teodicea: agonías de Dios en el arte de Ángel Valdez.
Trinidad esférica en Teodicea: agonías de Dios en el arte de Ángel Valdez.
¿Lo sabían de antemano los artistas? ¿Las bases así lo establecían? Habría que cuestionarse  las razones de un error del encargado de la selección que vuelve confusa la presentación, y lo que es peor la selección.

El concurso lo salva el jurado integrado por Fietta Jarque, esa brisa de aire fresco que nos inunda con un trabajo esforzadísimo y una envidiable discreción. La notoriedad no luce ser su objetivo ni mucho menos la fama. Que ya las tiene y muy bien ganada. También participa el enigmático director del MAC, el colombiano Nicolás Gómez y finalmente Max Hernández, quien debería abstenerse de multiplicar su participación en la mayoría de los concursos que se están realizando. Necesitamos nombres nuevos.

El concurso tuvo grandes participantes –Miguel Aguirre, Alejandro Jaime, Santiago Roose, et al.– Considero encomiable que a la altura de sus meritorias carreras continúen participando en concursos, dejando atrás las fatuidades tan comunes en el medio. Lo más importante de un concurso es participar, encontrarse con los compañeros y ¿por qué no? confrontarse e intercambiar ideas entre ellos.

La ganadora fue Paola Vela, en un premio merecidísimo que constituye toda una reflexión sobre el pro ceso creativo. Las menciones fueron otorgadas a Tete Leguía y a José Barboza, ensamblajes, pinturas, etc., que demuestra las distintas variantes del arte peruano.

El ICPNA ha logrado realizar un gran concurso, pero no debe olvidar una regla que suele ser infalible. Cada año hay menos participantes de interés, porque al no recibir premio alguno muchos optan por abstenerse. Es precisamente en este momento donde los estímulos deberán ser mayores y los premios deberán abarcar también a los que ya tienen reconocimiento. Omitirlos es un prejuicio que no tiene sentido.

Marcha (2018) de Pablo Izquierdo, foto de la muestra colectiva Sísmica.
Marcha (2018) de Pablo Izquierdo, foto de la muestra colectiva Sísmica.

SÍSMICA.

12 galerias chilenas presentan a 12 artistas. La muestra se limita a video y fotografía dejando de lado otras disciplicinas que pudieran haber hecho menos monótona la muestra.  De ese terremoto ficticio podemos decir que el arte chileno está muy lejos de los guerreros de los 80. Son obras que pudieran haber sido hechas en cualquier parte del mundo porque el arte contemporáneo ha hecho que la globalización haga perder la identidad. Con nosotros ocurre lo mismo pues este es el zeitgeist que nos ha tocado vivir

Hay obras  notables como las cajas de luz de Verónica Ibáñez, a las que le montaje debió de dar prioridad. Los videos del cielo y la tierra son notables y los artistas representan muy bien las inquietudes generacionales de nuestros jóvenes. Quizás el más aguerrido sea Pablo Izquierdo con la protesta femenina. El conjunto es muy bueno pero amerita una muestra mucho más amplia para poder apreciar mejor la producción chilena actual. Una obra por artista es una frivolidad. Todos los participantes merecen un análisis más profundo.

TEODICEA

Exposición de Ángel  Valdez con cuadros sobresalientes, montaje calamitoso y peor curaduría. Ciertamente La caja negra por si sola amerita la visita, pero hay otras piezas como la trinidad esférica que resulta memorable. Un artista de mi mayor respeto.