Clínica Stella Maris (1948-1950), obra del arquitecto alemán Paul Linder, quien bebió de la Bauhaus y firmó el manifiesto de la Agrupación Espacio.
Clínica Stella Maris (1948-1950), obra del arquitecto alemán Paul Linder, quien bebió de la Bauhaus y firmó el manifiesto de la Agrupación Espacio.
Edición 2586: Miércoles, 17 de Abril de 2019

Un Hombre Del Siglo XX

Escribe: Luis E. Lama | Tras rescatar a su esposa judía en Berlín, Paul Linder llegó finalmente a Lima en 1938.

Clínica Stella Maris (1948-1950), obra del arquitecto alemán Paul Linder, quien bebió de la Bauhaus y firmó el manifiesto de la Agrupación Espacio.
Clínica Stella Maris (1948-1950), obra del arquitecto alemán Paul Linder, quien bebió de la Bauhaus y firmó el manifiesto de la Agrupación Espacio.

Paul Linder  fue un arquitecto notable nacido en Alemania en 1897. Realizó sus estudios en la Escuela de Arquitectura de Munich y particularmente en la Bauhaus que le otorgó una aureola de creatividad y el conocimiento universal gracias a las prédicas de Gropius. En ese entonces la Escuela se encontraba en la República de Weimar, en una de las etapas más decadentes de la historia del siglo XX. Eran tiempos donde la vida no tenía valor alguno y la multimillonaria hiperinflación obligaba a que cada uno luchara por la supervivencia de la mejor forma posible. En El Huevo de la Serpiente, (1977) la única película norteamericana de Ingmar Bergman, se narra a la perfección la depravación de las costumbres de los tiempos.  

Linder sobrevivió la tragedia viajando por España e Italia. A su regreso tiene sus primeras experiencias profesionales con Alfred Breslauer y los hermanos Bruno y Max Taut, hasta que decidió abrir su propio estudio en 1929. Su decisión fue peculiar, porque ya era  evidente la inevitable ascensión de Hitler al poder. En 1932, Van der Rohe construye el edificio de la Bauhaus en Berlin, y el año siguiente Hitler se declara enemigo de todos ellos.  

Ya era antológico el rechazo de Hitler hacia el arte contemporáneo y su predilección por la arquitectura clásica. Se rodeó de grandes arquitectos, particularmente Albert Speer. Su idea era crear Germania, la nueva capital que reemplazaría a Berlín, ciudad que siempre odió. Speer hizo obras notables como la Cancillería y el Campo para los grandes mítines, que fueron destruidos en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, dejó una amplia documentación que con la posmodernidad –esa cuarta ola del clasicismo en la historia– volvió a adquirir relevancia internacional.

El profesor Paul Linder estuvo a cargo de las cátedras de Estética y Filosofía en la hoy UNI, y de Historia General del Arte en la PUCP.
El profesor Paul Linder estuvo a cargo de las cátedras de Estética y Filosofía en la hoy UNI, y de Historia General del Arte en la PUCP.

Adicto a la grandilocuencia, Hitler odió a los grandes representantes de la vanguardia. Algunos historiadores sostienen que cobró venganza de ellos mostrando el cuadro de la vaca amarilla de Franz Marc en una convención de campesinos. Les  preguntó si alguna vez habían visto una vaca amarilla, el rechazo fue  de tal magnitud que aprovechó para declarar degenerados a los grandes creadores del siglo XX.

La diáspora se inició de inmediato y buena parte de artistas y arquitectos terminaron en los Estados Unidos y cambiaron el arte para siempre. Ya París no era más el centro del arte. A partir de los años 50 Nueva York acaparó el interés internacional hasta finales del siglo XX. Hoy los centros están dispersos y le hegemonía  es más equilibrada, sin que por ello se hayan borrado las fronteras entre los centros y los márgenes.

Después de un largo periplo para rescatar a su esposa judía que se encontraba en Berlín, Linder llegó finalmente a Lima en 1938. Aquí fue recibido por Héctor Velarde y Fernando Belaunde Terry, quienes junto con el arquitecto Luis Ortiz de Zevallos lo ayudan a instalarse en Lima. Curiosamente ese mismo año viene otro hombre que estudió en la Bauhaus, Adolfo Winternitz, quien al año siguiente fundó la Escuela de Arte de la Universidad Católica. Diez años después llegó Lajos D’Ebneth, un importante maestro de la Bauhaus, cuya obra se encuentra en dos grandes museos en Berlin y en Utrecht.
Ya instalado en Lima, Linder se consolidó como un importante arquitecto. Se unió a sus compañeros para firmar el manifiesto de la Agrupación Espacio, enunciado por Luis Miró Quesada Garland, quien logró cambiar para siempre nuestro sentido de la arquitectura. Las revistas que salieron a continuación y la página de Miró Quesada en El Comercio acogieron importantes colaboraciones suyas, pues se trataba de un sólido intelectual que ocupaba las cátedras de Estética y Filosofía en la hoy UNI, y de Historia General de Arte en la Universidad Católica.

Como arquitecto fue muy prolífico, dedicando especial  interés a colegios, iglesias, clínicas y empresas comerciales. En ese importante catálogo del modernismo arquitectónico en el Perú –una obra indispensable de la Universidad de Lima– se detalla la mayor información posible sobre una obra que identifica un tiempo de cambios en el Perú. Ver http://cammp.ulima.edu.pe/autores/linder-paul/
Para terminar, es necesario reconocer el valioso trabajo del arquitecto Víctor Mejía, a quien considero uno de los curadores y montajistas más valiosos de nuestro país. Esta muestra es una suerte de prolongación de Retóricas de la línea, una muestra que se encuentra entre las más importantes que se hayan hecho en el presente siglo. Visita indispensable en el CCPUC.