Son siete mil metros cuadrados por reconstruir en la vía Expresa. Acaso la obra pública más importante en este país.
Son siete mil metros cuadrados por reconstruir en la vía Expresa. Acaso la obra pública más importante en este país.
Edición 2584: Jueves, 4 de Abril de 2019

Una Recuperación Monumental

Escribe: Luis E. Lama |

Son siete mil metros cuadrados por reconstruir en la vía Expresa. Acaso la obra pública más importante en este país.
Son siete mil metros cuadrados por reconstruir en la vía Expresa. Acaso la obra pública más importante en este país.

Conocí a Ricardo Wiesse como un recién egresado de la Universidad Católica con cualidades superlativas que permitían avizorar un futuro brillante. Desde ese inicio informalista fue derivando paulatinamente a otras experiencias luego de intensas jornadas en París y Londres.

Rápidamente Wiesse logró acogida unánime y ya para la Bienal de Trujillo de 1987 realizamos una encuesta entre los “conocedores de la época”, preguntándoles sobre los artistas que deberían participar representando al Perú. El puntaje más alto fue el de Ricardo Wiesse. Lo mismo ocurrió 10 años después en la Bienal Iberoamericana de Lima donde se le dedicó una individual en la Galería Pancho Fierro.

En 1989 se inició el proyecto de la vía Expresa, la obra pública más importante de este país. La que mejor da testimonio de nuestro tiempo y la que integra a la perfección el arte a la ciudad. Los inicios de los murales del Zanjón fueron de Espinoza Dueñas, que entonces radicaba en Burgos y quien se las ingenió para hacer un trabajo en el trébol de Javier Prado. Szyszlo hizo el segundo mural donde hoy se encuentra Interbank. Luego comenzaron a proliferar pequeños trabajos de voluntarios que comenzaron a volver caótica la vía.

Cuando llegó el turno a Miraflores recibí el encargo de Alberto Andrade de asumir la responsabilidad de todos los muros correspondientes a Miraflores. Obviamente la solución estaba en manos de un artista con el conocimiento necesario para cubrir 7,000 metros cuadrados de concreto. Wiesse era el único indicado. Para respetar a los demás artistas coordiné con Adolfo Winternitz para que dedicara un semestre del curso Integración de las Artes para diseñar el mural, pero los  resultados fueron infructuosos.

Alcalde miraflorino Luis Molina y Ricardo Wiesse: un gran acuerdo.
Alcalde miraflorino Luis Molina y Ricardo Wiesse: un gran acuerdo.

Así, Wiesse comienza una tarea titánica, a pesar de encontrarnos a finales del primer mandato de García. El mundo parecía derrumbarse y, a pesar de eso, el mural se hizo gracias a la voluntad del artista, de las fabrica de mayólicas que donaban la merma, de los colegios y trabajadores voluntarios que pegaban al muro, en una empresa en la que había una gran voluntad de hacer. Finalmente se logró el bellísimo mural que nos acompañaba en todo el recorrido, dándonos multiplicidad de sensaciones sin necesidad de desviar la mirada. Pero la precariedad impuesta por los tiempos hizo que se fuera cayendo sin que nadie lo restaurase. El mismo Wiesse acudió a  todos los alcaldes que sucedieron a Alberto Andrade, pero no obtuvo acogida alguna.

No conocía a Luis Molina hasta su llegada a la Municipalidad, pero la totalidad de lo hecho hasta ahora en materia de ornato y cultura resultan alentadores. Su labor en la Calle de las Pizzas es encomiable, y es de destacar la considerable inversión hecha para recuperar la Sala Luis Miró Quesada Garland que se encontraba en total abandono. Roberto Boyle Castelli, el Gerente de Cultura, es otro acierto de Molina. Es la primera vez que encuentro a un gerente dinámico y ajeno a la improvisación. Uno de sus mayores aciertos es haber contratado a María Elena Herrera –durante 16 años extraordinaria factótum cultural del Británico– como directora de Artes Visuales.

Bocetos originales e inéditos del mural del artista Ricardo Wiesse. Eran los finales del primer mandato de Alan García.
Bocetos originales e inéditos del mural del artista Ricardo Wiesse. Eran los finales del primer mandato de Alan García.

Wiesse conversó con Boyle y este presentó el proyecto a Molina. Es un hombre ejecutivo que sabe el valor de nuestros testimonios culturales y está dispuesto a salvaguardarlos. Para ello ha elaborado un plan de trabajo para iniciar los trabajos en abril y concluirlos en julio, con los Panamericanos. Sería un golazo urbanístico.

El proyecto plantea dejar el mural exactamente en las condiciones originales. Ciertamente no es fácil por cuestiones de materiales y color, pero es perfectamente posible hacerlo. Se espera la llegada de México del técnico Jorge Gutiérrez Huanca, quien será Jefe de Obra y coordinará directamente con la Municipalidad. Él cuenta con una experiencia extraordinaria, pues además de trabajar en otros murales con Ricardo, tuvo a su cargo el último mural de Szyszlo.

Todo alcalde tiene una mochila muy pesada al inicio de su gestión. Molina no es una excepción. A pesar de ello no establece ninguna dicotomía entre la cultura y las demás tareas que le corresponden porque sabe perfectamente que todas son partes del mismo problema. Mi entrevista con Wiesse, Molina y Boyle se extendió de manera inusual y nuca he salido de esa Municipalidad con tanto optimismo por todas las conquistas posibles de avizorar.