En el Museo de Bellas Artes de San Fernando s e intercalaron obras latinoamericanas, incluyendo la muestra de la colección Hochschild.
En el Museo de Bellas Artes de San Fernando s e intercalaron obras latinoamericanas, incluyendo la muestra de la colección Hochschild.
Edición 2583: Jueves, 28 de Marzo de 2019

Feria de Vanidades

En el Museo de Bellas Artes de San Fernando s e intercalaron obras latinoamericanas, incluyendo la muestra de la colección Hochschild.
En el Museo de Bellas Artes de San Fernando s e intercalaron obras latinoamericanas, incluyendo la muestra de la colección Hochschild.

En una mesa redonda sobre coleccionismo, recuerdo que Élida Román –para escándalo de sus contertulios– sostuvo que en el Perú no existen coleccionistas, solo compradores de arte. Lo que he visto en ARCO luce darle la razón. Solo la colección Mulder, en Casa de América, puede considerarse una colección orgánica que, sin duda, se reafirma con la curaduría de Alejandro Castellote. 

Las otras muestras de nuestros consumidores de arte son vergonzosas. No tienen la intención de formar una verdadera colección, sino que el impulso de comprar se debe a un gusto usualmente ligado a la moda. A pesar de la incoherencia de lo que han acumulado, han tenido la audacia de incorporar en el programa oficial una disparatada muestra llamada SinCrónicas. Horizontes del arte contemporáneo peruano desde el coleccionismo. Lamento decirlo, pero Max Hernández fue el curador de esta disparatada idea que se exhibió en el Instante Fundación.

Allí se reunieron obras de propiedad de Rebaza, Verme, Andrade y de la Fundación Cisneros Fontanals, la única que tenía rigor en el conjunto de obras presentadas. La curaduría tiene mucho que ver con este desatino. Considero a Emilio Rodríguez Larraín el artista más relevante del siglo XX, sin embargo su obra está muy lejos de la contemporaneidad. Pero los errores cometidos me resultan comprensibles ante la heterogeneidad de lo disponible. Sin embargo, este desconcierto no puede justificar la inclusión de una obra tan menor como la de Regina Aprijaskis, de la colección Cisneros, lo que indica que los peruanos no tienen una obra suya en mejor condición.

Jorge Cabieses en Madrid. La mejor muestra off ARCOMadrid 2019.
Jorge Cabieses en Madrid. La mejor muestra off ARCOMadrid 2019.

Por otro lado, hay decisiones incomprensibles. Claudia Martínez se presenta con dos piezas, una luce como un homenaje a Jorge Cabieses, lo que no se puede entender es por qué no se incluyó al artista original, que está en la colección Cisneros. Entiendo que todo curador tiene sus predilecciones y no es un oficio que garantice la objetividad, pero lamentablemente cuando se aprecian decisiones de esta naturaleza es imposible no dar la razón a quienes se rasgan las vestiduras por las argollas existentes. No creo que sea el caso de Max Hernández, a quien respeto, pero este laberinto lo ubicó como un Teseo frente a un minotauro invencible. Esta muestra no debió hacerse pues se podía avizorar sus resultados. Solo quedaron satisfechas las vanidades de los propietarios.

Lo mejor fueron las obras de la colección Cisneros, el video de Katherinne Fiedler, las extraordinarias piezas de Elena Damiani, los muros recortados de Martinat y las fotos y planos de Daniela Ortiz. Sus fotografías y planos de la arquitectura del sector más alto demuestran cómo al servicio doméstico se le enclaustra en dormitorios de 3.8 metros cuadrados vs. 25 metros del dormitorio principal.

Estrella de Diego es una de las mujeres que mejor ha tratado el tema del coleccionismo. En Tener lo que falta ella sostiene que todo buen coleccionista sabe que existe un orden interno en las colecciones más heterogéneas, solo descifrable para el poseedor, y sabe que mantener oculto ese orden es mantenerse a salvo de la categorización. Por eso aprende a racionar las miradas de fuera, como los japoneses, que empiezan mostrando los tesoros más banales y solo prosiguen la tarea cuando intuyen a un interlocutor receptivo, como Calouste Gulbenkian, cuyo fastuoso conjunto de objetos solo se hizo visible después de su muerte”.

Daniela Ortiz muestra la arquitectura de la explotación del servicio doméstico.
Daniela Ortiz muestra la arquitectura de la explotación del servicio doméstico.

Esa brillante lucidez de Estrella de Diego, lamentablemente, ha llevado al caos –junto a Luis Pérez -Oramas– la muestra de la colección Hochschild en el Museo de Bellas Artes de San Fernando, la que felizmente ha pasado casi desapercibida. En primer lugar los comisarios han incorporado abundante arte latinoamericano, rompiendo la exclusividad peruana. Además hicieron un montaje que permitía destacar el brillo de su conocimiento más que de los objetos. Porque eso de colocar un cuadro mediano contemporáneo en medio de una sala repleta de piezas que van del siglo XIX es un desatino descomunal. De esta manera pulverizaron un conjunto incoherente al que urge poner un ordenamiento –cualquiera que sea– para que tenga un mínimo de rigor. La decisión de incluir, por ejemplo, unos pequeños recortes de acrílicos de Teresa Burga rodeados de esculturas monumentales, ha resultado patético. Hochschild ya había presentado su colección el año pasado, por eso su reiteración de piezas residuales es un grave error dentro de la estrategia que aparenta seguir uno de nuestros poquísimos coleccionistas. Debería leer el texto de De Diego para aprender qué y cuándo es lo que debe mostrar y qué requiere acumular.