Mural fue analizado en la tesis de Verónica Crousse Rastelli sobre espacialidad en el arte público del Perú
Mural fue analizado en la tesis de Verónica Crousse Rastelli sobre espacialidad en el arte público del Perú
Edición 2582: Jueves, 21 de Marzo de 2019

Jorge Muñoz: Infierno y Purgatorio

Escribe: Luis E. Lama | “Hacer en tres días un mural de tres kilómetros entre 500 personas es una irresponsabilidad”.

Mural fue analizado en la tesis de Verónica Crousse Rastelli sobre espacialidad en el arte público del Perú
Mural fue analizado en la tesis de Verónica Crousse Rastelli sobre espacialidad en el arte público del Perú

Conozco a Jorge Muñoz, alcalde de Lima, y me consta que es un hombre sensato, preocupado por la ciudad y con una acertada versión del ornato. Por esta razón llama la atención el publicitado  proyecto de 500 “artistas” –y aficionados– pintando el mural más grande del mundo en la Vía Expresa de Lima entre los días 26 al 28 de abril próximo.

La idea la ha lanzado la asociación Validarte, que obviamente ignora lo elemental de toda intervención pública en una ciudad y ha sido apoyado por el Gerente de Cultura Fernando Torres, quien obviamente carece del conocimiento mínimo de lo que debe de ser una obra de arte pública. Muñoz es responsable de su contratación.

Lima no necesita más polución visual. La ciudad es un caos de carros, colores, ruidos y atoros. Si 500 personas van a hacer murales independientes –es imposible integrarlos en uno solo– esa vía saturada se volverá claustrofóbica y el paso por el zanjón se convertirá en un infierno en el que solo se vislumbrará el purgatorio a la salida de Ricardo Palma en Miraflores.

Alcalde de Lima, Jorge Muñoz, envió carta a CARETAS desmintiendo la aprobación.
Alcalde de Lima, Jorge Muñoz, envió carta a CARETAS desmintiendo la aprobación.

A este atentado se añaden los temas propuestos para los murales: “los bocetos deben tener como temática los “valores morales”: amor - dignidad - justicia - verdad - disciplina - respeto - lealtad - honestidad - generosidad. Esta iniciativa resulta suicida. En primer lugar ¿cómo representaría un artista el amor, la lealtad, el respeto, la verdad? En segundo lugar se tratarían de imágenes para meditar  en medio de una vía de alta velocidad. En tercer lugar los logos de cada auspiciador denotan el carácter mercurial del proyecto. Aquí no parece haber intención cultural alguna. Es un simple negocio utilizando un espacio que pertenece a todos.

A esto se añade el formato. Son obras independientes en la que cada participante dispondrá de un espacio de 4 x 3 metros. Aproximadamente 500 “mini murales” –según Ramiro Llona– embutidos a ambos lados de una vía atiborrada de circulación.

Antes de aprobar definitivamente este proyecto Jorge Muñoz tenía la obligación de consultar con arquitectos y urbanistas. Toda obra de arte público debe de estar en armonía con la ciudad y supeditarse a las características del lugar donde va a estar emplazada. Tomemos como ejemplo el mural de Ricardo Wiesse en Miraflores. Su planificación y realización demoró más de un año. Y puedo decirlo porque fui coordinador del mismo.

Obra de Ricardo Wiesse en la actualidad. Maltradada y abandonada.
Obra de Ricardo Wiesse en la actualidad. Maltradada y abandonada.

En primer lugar se analizaron en incipiente AutoCAD los bocetos de Wiesse. En segundo lugar se solicitó a Adolfo Winternitz, director de la Facultad de Arte de la Universidad Católica, que dedicara todo un ciclo de su curso “Integración de las Artes”, que aprendiera en la Bauhaus, para que los estudiantes presentaran proyectos para el mural. Como, de acuerdo a los urbanistas consultados,  ninguna propuesta cumplió con las características requeridas, se adoptó el proyecto de Wiesse que permitía una continuidad infinita debido a su carácter modular y a la variedad del color. A continuación se solicitó donación a las fábricas de mayólicas para que aportaran la merma de su producto, que daba como resultado una riquísima variedad de colores y, finalmente, el pegado se hizo convocando a los estudiantes de los colegios de Miraflores.

Puedo comprender que toda gestión quiera hacerse notoria desde los inicios, pero Muñoz está obligado a saber que esta no es la forma. Un record mundial resulta demasiado caro si es que tenemos que malograr un eje vial fundamental para ello. Si se desea promover arte urbano, uno de los pocos aciertos de la gestión Villarán, bien podría establecerse una política para ello, estableciendo en primer el lugar la ubicación, el estado del muro, la autorización de los habitantes, la relación del diseño con el entorno y aprobarlo por una comisión municipal.

Pero hacer en tres días un mural de tres kilómetros de imposible coordinación entre 500 personas, es una irresponsabilidad. En Lima nada hay más permanente que lo efímero y esos muros de colores pintados como si fueran cuadritos permanecerán cometiendo un atentado que esta ciudad no está en condiciones de soportar.

Jorge Muñoz: estamos a tiempo para corregir este desatino. Basta convocar a profesionales serios que sepan de urbanismo y arte público para detenerlo. De lo contrario solo queda hacer una protesta colectiva que impida este vandalismo. ¿Recuerdan a UDEAL (Unión de estudiantes de arquitectura de Lima) que se enfrentó a Castañeda por la construcción del bypass en 28 de Julio? Sencillamente ahora será peor.