Andrés Zevallos (Contumazá, 1916) fue un indigenista con una obra sin tiempo.
Andrés Zevallos (Contumazá, 1916) fue un indigenista con una obra sin tiempo.
Edición 2557: Jueves, 20 de Septiembre de 2018

El Último Patriarca

Escribe: Luis E. Lama |

Andrés Zevallos (Contumazá, 1916) fue un indigenista con una obra sin tiempo.
Andrés Zevallos (Contumazá, 1916) fue un indigenista con una obra sin tiempo.

Andrés Zevallos fue un indigenista que sobrevivió los avatares de lo moderno y contemporáneo, porque la suya fue una obra sin tiempo. Nacido en Contumazá en 1916, falleció el año pasado en Cajamarca con una longevidad creativa y una lucidez extraordinaria para conocer la región en la que decidió vivir.

Lo conocí a través de Élida Román quien curó una muestra suya en la Sala Luir Miró Quesada Garland. Ella también es curadora y promotora de la actual exposición del artista en la casa O’Higgins, que conociendo la obra del artista debe ser una espléndida muestra que reúne la obra en poder de la familia de quien fuera un gran señor.

No he visto todavía la exposición pero es impostergable su divulgación por la importancia que tiene Zevallos en nuestra historia. Por esta razón, esta no es una crítica de arte, sino el homenaje a un hombre entrañable al que he admirado mucho. Sus obras nos remiten a un testimonio personal y estilizado del mundo en el que decidió vivir y donde tanto aportó a su cultura.

Si bien vino a Lima a estudiar en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes con José Sabogal, decidió regresar a esa tierra prodigiosa que conocía a la perfección. Recuerdo que gracias a él conocí el esplendor de Cajabamba y sus alrededores.

Zevallos fue un hombre de insólita modestia que me enseñó muchísimo de toda la sierra norteña. No fue gratuitamente nombrado Director del Instituto Nacional de Cultura en 1965 –en ese entonces se llamaba la Casa de la Cultura– permaneció allí 17 años haciendo una espléndida labor cultural. Gracias a su esfuerzo logró que Cajamarca fuera denominada Patrimonio Histórico y Cultural de las Américas.

Exposición en la casa O’Higgins se puede visitar gratuitamente hasta octubre, de martes a domingo de 10 AM a 8 PM
Exposición en la casa O’Higgins se puede visitar gratuitamente hasta octubre, de martes a domingo de 10 AM a 8 PM

El patriarca, además, escribió para el recuerdo. Entre su producción como escritor destacan sus obras Cuentos del Tío Lino, Boceto Biográfico del Pintor Mario Urteaga y el libro Tres Pintores Cajamarquinos. Hoy esos libros están fuera de circulación.

Elida Román sostiene: “La obra de Zevallos se aparta de un canon rígido para incursionar en temas comunes a la llamada corriente indigenista –término que requiere una revisión profunda– para mostrar de modo realista, pero con las licencias de renovación estética, que los tiempos permiten, no solo la vida cotidiana, el paisaje y las costumbres, sino que busca una esencia, subrayando una fuerza intrínseca que surge de la autenticidad y el espíritu comunitario, desechando todo intento folclorista para buscar una trascendencia hacia esencias humanas universales, traducidas en expresiones cotidianas y sencillas”.

OTRA LOCURA FRANCESA

Es un enigma las razones por las cuales la Alianza Francesa está empecinada en organizar un concurso de arte tan mal hecho, que por lo menos distorsiona la imagen de la producción artística local y que ahuyenta a la mayoría de los jóvenes con capacidad de participar y de hacer este evento una medición de cómo estamos y qué debemos superar.

Fue nombrado director del INC –en ese entonces Casa de la Cultura– en 1965.
Fue nombrado director del INC –en ese entonces Casa de la Cultura– en 1965.

En cambio este se limita a la selección de 10 artistas que supongo son asistidos por una curadora, en este caso la argentina Laura Spivak cuya experiencia no tiene la amplitud que pudiera requerirse, pero que han preferido a un curador local que hubiera podido añadir más leña a la hoguera anual que suele armarse.

La convocatoria es un disparate: “Ciudadano, ¿naces o te haces?”.  Con esta propuesta cada artista puede presentar lo que le dé la gana y nadie pudieras cuestionárselo porque la ambigüedad del termino ciudadano, la diferencia entre nacer y hacer, es algo tan subjetivo que el arte no lo puede resolver.

Los resultados los podemos ver nuevamente en el Centro Cultural de la Universidad Católica, quien obviamente mantiene compromisos ineludibles con la Embajada de Francia y no puede rechazar la acogida de este despropósito  en nuestra mejor institución dedicada a la cultura.

El jurado integrado por Gerardo Chávez Maza, Haroldo Higa, Charles Miró Quesada, y dos representantes de la institución organizadora poco podía hacer ante una participación que nos abstendremos de analizar por respeto a los jóvenes participantes. Estoy convencido que en un concurso abierto y sin parámetros, los resultados de estos mismos artistas hubieran sido radicalmente distintos al poder trabajar con toda la libertad que la creatividad juvenil ostenta. El premio a María Laso fue acertado. Era la menos mala. Le triomphe de la folie.

Loading...