César Calvo y Francesco Mariotti. La obra de Mariotti integra muestra Las ideas que habitan en el aire a partir de Las tres mitades de Ino Moxo.
César Calvo y Francesco Mariotti. La obra de Mariotti integra muestra Las ideas que habitan en el aire a partir de Las tres mitades de Ino Moxo.
Edición 2551: Jueves, 9 de Agosto de 2018

El Diablo Esta en Los Detalles

Escribe: Luis E. Lama |

César Calvo y Francesco Mariotti. La obra de Mariotti integra muestra Las ideas que habitan en el aire a partir de Las tres mitades de Ino Moxo.
César Calvo y Francesco Mariotti. La obra de Mariotti integra muestra Las ideas que habitan en el aire a partir de Las tres mitades de Ino Moxo.

El ICPNA ha cometido un grave error al prestarse –como sucursal de una galería privada– a celebrar los 10 años de Revólver, una empresa que funciona de manera casi oculta, pues las veces que me ha tocado ir siempre la he encontrada cerrada.

Este es un hecho inédito en un país donde la división entre lo público y lo privado se vuelve cada vez más ambigua por las varas, las influencias sociales, los “hermanitos” y toda la náusea que nos inunda.
Alberto Servat su director cultural es un hombre culto, con una capacidad envidiable para saber de las múltiples disciplinas artísticas y su relación con la sociedad. Él debe saber perfectamente que si una galería cumple 10 años y lo desea festejar lo hace en su propio local, no en el mejor Centro Cultural que tenemos en el Perú.

Si Revólver hubiera tenido una pizca de pudor se hubiera abstenido de hacer pública esta celebración en local ajeno y en el mejor de los casos se limitaría a organizar allí una muestra colectiva con los artistas que representa. Y Giancarlo Scaglia, su director, estaba obligado a omitir su obra, al ser él quien ha seleccionado a los participantes de la muestra.  Ha actuado como una suerte de Fiscal Chávarry que termina votando por sí mismo para aferrarse en un cargo que no debería ocupar.

“Older than Satan” es un título esnob, pretencioso y kitsch para referirse a los 10 años de un negocio de nulo compromiso con el medio. Es cierto que ha vendido las obras de sus artistas a través de relaciones con coleccionistas y compradores y los ha llevado a ferias internacionales, pero el beneficio se lo ha llevado la galería no la sociedad en la cual trabaja.

Para acentuar el carácter ferial de esta muestra se ha decidido que después de la inauguración, el pasado viernes 3, la muestra recién se abriría al público el lunes 6 a las 11 am. Dos días de hipotética exclusividad para privilegiados.

La nota de prensa y el folleto de mano son apenas un boletín publicitario que el ICPNA jamás debió aceptar, no sólo porque es una falta de ética institucional sino también, porque como toda propaganda, la verdad se oculta. ¿Cuál ha sido el aporte de Revólver a la forma de ver en el ámbito peruano? Admito que esta galería representa a buenos artistas, la mayoría de los cuales merecen mi respeto. Pero sus obras son conocidas a través de eventos, ferias, y particularmente en la antigua Galería Lucía de la Puente, donde exhibiera buena parte de ellos.

Sobresaliente obra de Harry Chávez, “Yanapuma   Guerrero” (2005). Gemas de vidrio y mostacillas. Parte de la muestra en el ICPNA.
Sobresaliente obra de Harry Chávez, “Yanapuma   Guerrero” (2005). Gemas de vidrio y mostacillas. Parte de la muestra en el ICPNA.

El contenido de la exposición está dedicado a resaltar la imagen de la galería. Sólo eso explica la presencia de Eielson y Rodríguez Larraín con una serie de jóvenes que nunca le pisarán los talones. Hay que destacar a Elena Damiani, Jerry Martin, Martinat y Salas, pero el montaje es tan esquizofrénico que resulta inexplicable su aceptación de parte de la institución que la ha acogido.  

En un país donde la memoria resulta un bien escaso, es necesario recordar el contundente apoyo que en sus inicios Revólver recibiera de Juan Carlos Verme, presidente del MALI. La coherencia indicaba que fuera allí donde hubiera tenido lugar este “festejo”. Pero el MALI tiene hoy una exigencia y un rigor que al ICPNA le urge tener.

“El primer hombre no fue hombre: fue mujer”

Esta frase con la que se inicia la muestra “Las ideas que habitan en el aire” curada por Giuliana Vidarte para la sala pequeña del ICPNA de Miraflores, es lo mejor de una actividad que se realiza a partir de la obra de  Cesar Calvo, “Las tres mitades de Ino Moxo”.

Esta exposición demandaba un espacio infinitamente más amplio donde la complejidad de Calvo pudiera estar presente y obras trascendentes como la de Francesco Mariotti, tan amigo de Calvo,  tuvieran un mayor lucimiento.

A pesar de que hay obras sobresalientes como la de Harry Chávez, Jesús Ruiz Durand y Rocío Rodrigo, igual que la inexplicable presencia de un óleo del patriarca César Calvo de Araujo, la muestra sucumbe por su continencia y por la inclusión de obras que en el formato presentado resultan desperdiciadas como ocurre con la película “El viento del Ayahuasca” de Nora de Izcue o los videos de Armando Andrade Tudela.

La muestra tiene tres errores insalvables. El curatorial, el espacio y la ausencia de delirio. Y esto último la divorcia ineludiblemente de la alucinatoria lectura de Ino Moxo.

La idea de llevar la literatura a las artes visuales tiene excelentes antecedentes. Por eso es lamentablemente el fracaso de algo tan rutinario que pudo –y debió– ser orgiástico o místico, según se interprete. Faltó ayahuasca.

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