Jorge Cabieses: uno de los artistas más sobresalientes de su generación. Derecha, el cuadrado suprematista deconstruido del norteamericano Ryan Brown, de Nueva York.
Jorge Cabieses: uno de los artistas más sobresalientes de su generación. Derecha, el cuadrado suprematista deconstruido del norteamericano Ryan Brown, de Nueva York.
Edición 2548: Jueves, 19 de Julio de 2018

Alternancias

Por: Luis E. Lama | Toda colectiva evidencia intereses comerciales de la empresa. Esta no es la excepción.

Jorge Cabieses: uno de los artistas más sobresalientes de su generación. Derecha, el cuadrado suprematista deconstruido del norteamericano Ryan Brown, de Nueva York.
Jorge Cabieses: uno de los artistas más sobresalientes de su generación. Derecha, el cuadrado suprematista deconstruido del norteamericano Ryan Brown, de Nueva York.

En los tiempos que corren la geometría es una moda. Pero hay que reconocer que hay artistas serios que se dedican a ella van modificando sus propuestas y logrando derivaciones que hacen más personal su propuesta.

Impakto reúne cuatro artistas con obras cuya conjunción merecía un análisis más riguroso. El mayor interés recae en el norteamericano Ryan Brown, quien si bien toma como protagonista el cuadrado suprematista, lo llena de color y lo deconstruye formando un collage a través del cual rompe el rectángulo. Además en la parte inferior dibuja textos y fotos extraídos de los medios que el reproduce. Presentado de una manera primaria, sin vidrio ni enmarcado sus obras tienen el rigor y –simultáneamente– la ambigüedad necesaria para concentrar el atractivo en el espacio blanco que lo contiene. Brown trabaja en Nueva York y su presentación en Lima permite ver  desviaciones y derivaciones internacionales de esa geometría que se va hundiendo en el ornamento más superficial.

La participación de Michelle Prazak es deslumbrante, con un montaje que permite recordar a las vanguardias de comienzos de siglo XX y con una obra que quiebra con sus propuestas recientes. Ella recurre al shaped canvas para romper el rectángulo e ir derivando hacia el círculo, trabajando piezas monocromáticas o insertando color para crear la ilusión de continuidad de una forma dentro de otra. Hay en estos formatos una derivación de Ellsworth Kelly adaptada a los requerimientos de la artista y de su tiempo. Ese semicírculo monocromático que se va encerrando con otro en la parte posterior es una obra maestra. De otro lado los círculos ubicados en la parte superior de la pared acentúan la ruptura de una propuesta que incluye un par de obras más convencionales pero no por ello de menor interés.

Esta muestra demandaba un curador exigente. Jorge Cabieses es uno de los artistas más sobresalientes de su generación. Es un hombre que ha madurado su lenguaje y que realiza una búsqueda rigurosa entre distintas opciones del arte y el diseño. Desde sus inicios se ha caracterizado por romper la barrera entre disciplinas logrando óptimos resultados. Lamentablemente la selección de impresiones y collages presentados es reiterativa y sus inicios ya fueron exhibidos en Lucía de la Puente. Es cierto que mucha de su obra registra un reciclaje de sus medios, lo cual siempre ha funcionado a la perfección, lamentablemente en este caso el peso de la cuadrícula y su reiteración termina por acaparar el contenido de los cuadros disminuyendo la atención de los demás elementos sin poder eludir la monotonía. Es por eso que la obra más destacada es aquella en la cual la impresión serigráfica es una diagonal de pequeños diseños sinuosos que complementa con los elementos circulares que ha pintado. Otro acierto de un gran artista.

Montaje de Michelle Prazak utiliza el shaped canvas.
Montaje de Michelle Prazak utiliza el shaped canvas.

Pudiera ser que la inclusión de Daniel Martínez sea la que rompa la unidad de la exposición. Debido a su juventud es un artista que se encuentra en plena búsqueda de un lenguaje que lo identifique. En el tríptico presentado la pieza central en negro resulta notable por ser un acertado alto relieve geométrico monocromático. En cambio las obras que lo complementan, con planos verticales que rompen el espacio, los poliedros estorban y vuelven confuso el diseño de color. El buen relieve metálico en forma de escalera circular estorba la percepción del tríptico y resulta prescindible en este contexto.

Toda colectiva en una galería privada evidencia los intereses comerciales de la empresa. Esta no es la excepción.

ANTíPODAS

Yiriane Kahn y Marcelo Peirano presentan la mejor exposición que les he visto en La Galería de San Isidro. Ellos se ubican en las antípodas geométricas para ubicarse dentro del Color Field Painting que tanto empuje diera Clement Greenberg. Peirano es muy buen pintor y Kahn resulta muy sutil con las transparencias de las pinturas chorreadas sobre la tela. Y aquí hay por algunos cuadros memorables como los verticales en rosa o azul de Kahn y el uso del pan de oro sobre negro, o sobre el expresionismo abstracto de Peirano. Lo que ratifica esta exposición es como la abstracción puede seguir vigente, con nuevas aportaciones o con el reciclaje de maestros como Morris Louis y Helen Frankenthaler. Vale la pena. 

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