“De nuevo el desierto, las dunas y particularmente  la arquitectura de nuestro pasado pero ahora vista desde una perspectiva terrenal” (Lama).
“De nuevo el desierto, las dunas y particularmente la arquitectura de nuestro pasado pero ahora vista desde una perspectiva terrenal” (Lama).
Edición 2547: Jueves, 12 de Julio de 2018

Maestro Wiesse

Por: Luis E. Lama | “Su mural de 10 mil m2 en la Vía Expresa se encuentra arruinado por culpa de las autoridades”.

“De nuevo el desierto, las dunas y particularmente  la arquitectura de nuestro pasado pero ahora vista desde una perspectiva terrenal” (Lama).
“De nuevo el desierto, las dunas y particularmente la arquitectura de nuestro pasado pero ahora vista desde una perspectiva terrenal” (Lama).

Ricardo Wiesse vuelve a las galerías con una exposición monumental que trasgrede su producción del siglo anterior en la que se identificó con el desierto, la arena y las líneas, en una obra ineludiblemente peruana que nos identificaba en décadas endogámicas.

Egresado en 1980 de la Universidad Católica, Wiesse estudió posteriormente con W.S, Hayter en París, en el famoso Atelier 17 de donde regresó con esas líneas que caracterizaban al maestro, quebrando con sus desplazamientos rítmicos el informalismo iniciático que lo identificaba al egresar de la universidad. Posteriormente estudió en el Slade School, lo que permitió consolidar lo anteriormente aprendido.

A mediados de los 80 ya era uno de los artistas más respetados de nuestro medio. Recuerdo que para la Bienal de Trujillo de 1987 se hizo una encuesta entre especialistas para determinar quiénes eran los artistas más representativos que ameritaban participar en el evento. Wiesse fue el único que recibió la totalidad de los votos favorables, lo que puede dar indicio de la acogida que merecía su trabajo en el Perú.

Se trata de un artista prolífico y apasionado, que ha realizado trabajos de largo aliento, siendo el de mayor importancia el mural de la Vía Expresa de 10 mil m2 que abarca todo el recorrido por Miraflores. Hoy que se encuentra arruinado por culpa de las sucesivas autoridades que han gobernado Lima, es el momento de decidir si se hace una restauración prácticamente imposible o si se levanta uno nuevo que lo reemplace. Pero esto en nuestro país es una utopía.  

Como otras obras monumentales a escala internacional, por ejemplo el proyecto de Karel Appel de convertir a Villa El Salvador en un enorme mural, en 1976, la oculta línea de Nazca hecha ese mismo año por Richard Long, la Máquina de Arcilla de Emilio Rodríguez Larraín en Huanchaco y el Mural de Wiesse, son obras que la ignorancia de quienes nos gobiernan han dejado que se vayan  perdiendo unas y deteriorando otras sin posibilidad alguna de recuperación.

“El espléndido resultado nos remite a lo mejor de la   abstracción europea de los 50” (Lama). Derecha: retrato de Wiesse por Juan Pablo Murrugarra.
“El espléndido resultado nos remite a lo mejor de la   abstracción europea de los 50” (Lama). Derecha: retrato de Wiesse por Juan Pablo Murrugarra.

Para la Bienal de Lima en 1999 Wiesse fue invitado para tener una gran exposición individual en la Galería Pancho Fierro que fue el eje desde donde se desplazaban los visitantes a recorrer cada casona de Lima. Pero también hay que destacar el compromiso político del artista. Es memorable su intervención en el cerro de Cieneguilla donde se encontraron los huesos calcinados de los nueve estudiantes y el profesor de la Cantuta. Allí hizo 10 cantutas con la técnica de la serigrafía en una ceremonia luctuosa que ha quedado registrada en un video formidable de Augusto Rebagliati.

Con el milenio hubo un silencio que se quebraría con la muestra figurativa que realizó en el ICPNA, el 2008. De nuevo el desierto, las dunas y particularmente la arquitectura de nuestro pasado pero ahora vista desde una perspectiva terrenal que permitía confrontarnos con ese paisaje que en sus pinturas de antaño solo avizorábamos.

Ahora Wiesse presenta una muestra extraordinaria en el ICPNA. Él la explica. “Desde hace una década, mi experimentación formal ha dejado atrás soportes, materiales y procedimientos diversos para concentrarse en óleos sobre tela. El cuadrángulo vacío del lienzo aloja indagaciones cromáticas y espaciales que prosiguen un diálogo visual entre el pasado andino y la actualidad, y entre los elementos de la historia del arte local y universal”.

El resultado es espléndido y en muchos casos nos remite a lo mejor de la abstracción europea de los años 50, donde la geometría se fusionaba con el gesto para obtener resultados notables que lo alejaban de ese filo duro norteamericano tan en boga hoy entre nosotros.

Ricardo Wiesse es un magnífico pintor. Esto puede apreciarse en sus paisajes de pinceladas ágiles, o en las infinitas posibilidades de una abstracción donde se puede percibir vestigios de propuestas anteriores, y en otros rupturas que derivan de la abstracción geométrica que Dewasne introdujo entre nosotros, o refinadísimas composiciones que rememoran la inmensa costa del Perú.

Esta es una exposición ejemplar. Wiesse es un artista erudito como para requerir curador alguno. Conoce su obra a la perfección y sabe decididamente lo que desea. De otro lado sus estudios de Letras y los libros que ha publicado le permiten la capacidad de sustentar su propia obra como muy pocos artistas del Perú saben hacerlo. Un maestro.

El ICPNA tiene una de las mejores exposiciones que haya exhibido en toda su trayectoria.

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