Escultura metálica de Aldo Chaparro en el Parque   Letonia, Miraflores. “La superficie actúa como un espejo que atrapa el paisaje”, dice Lama.
Escultura metálica de Aldo Chaparro en el Parque Letonia, Miraflores. “La superficie actúa como un espejo que atrapa el paisaje”, dice Lama.
Edición 2531: Miércoles, 21 de Marzo de 2018

El Final de la Escapada

Por: Luis E. Lama | “Enlace reúne a artistas peruanos y chilenos en una confrontación en la cual el arte peruano sale fortificado”.

Escultura metálica de Aldo Chaparro en el Parque   Letonia, Miraflores. “La superficie actúa como un espejo que atrapa el paisaje”, dice Lama.
Escultura metálica de Aldo Chaparro en el Parque Letonia, Miraflores. “La superficie actúa como un espejo que atrapa el paisaje”, dice Lama.

En medio de la decadencia del arte geométrico debido a la saturación de obras reiteradas sin ninguna variación, a la copia descarada y, particularmente a la imposición de las decoradoras, la galería Enlace tiene la audacia de presentar Aproximaciones Geométricas, una muestra curada por Ernesto Muñoz que reúne a artistas peruanos y chilenos, en una confrontación –porque de eso se trata una colectiva de esta naturaleza– en la cual el arte peruano sale fortificado.

Salvo excepciones, la curaduría es acertada y los artistas chilenos, en su mayoría de una generación más joven, sorprenden con obras cinéticas como Catalina Cáceres, quien es la que mejor privilegia el protagonismo del color. Hay artistas de alto nivel como Amelia Errázuriz, que hace un mural con piezas de madera aglomerada, recortada y sopleteadas con fuego, con las que crea  un dinámico mural. Las intervenciones mínimas sobre mármol que Carlos Edwards complementa con una caja de acrílico conteniendo una piedra flotante resultan de una metafórica espiritualidad. Hay otros más alejados de nuestros modos de ver como Josefina Cruzat, Cristóbal Guzmán y el más maduro de este grupo, Juan Carlos Correa, con incisiones sobre madera con las cuales forma una suerte de tejido irregular que evidencia sus apegos artesanales.

Los cinco cuadros de Jorge  Cabieses son notables. Él ha  llevado el plano a un extremo en el que rompe con la textura visual del soporte de madera, creando estructuras más complejas de lo que aparentan. Basta analizar los ángulos de cada uno de sus espacios de color para apreciar el ritmo que disloca la continuidad de la forma, citando en cierto modo a una de las mujeres más brillante de los años 50, Carmen Herrera, que con 102 años está más viva que nunca. En sus momentos de mayor efervescencia llegó a ser comparada con Ellsworth Kelly. Herrera es superior. Por su parte, la obra de Mariella Agois es sobria, elegante, atemporal. Tiene los efectos ópticos similares a su gran mural en el MALI, pero las posibilidades son infinitas y el formato presentado es el preciso para una exposición de esta naturaleza. Ella es la verdadera maestra de los allí presentes.

Madera aglomerada, tratada y quemada con so  plete (260 x 150 cm). Dinámico mural de la artista Amelia Errázuriz en la galería Enlace.
Madera aglomerada, tratada y quemada con so  plete (260 x 150 cm). Dinámico mural de la artista Amelia Errázuriz en la galería Enlace.

Cabría destacar el tríptico de rosas y grises de Michelle Prazak. Los “origamis” de Daniel Martínez deberían aminorar las dimensiones de los pliegues para darle más protagonismo al color. Finalmente, Felipe Llona tiene fotografías de edificios que pueden ser rutinarias, sin embargo, cuando elimina la estructura arquitectónica para dejar solamente los rectángulo de color, surgen las brillantes experiencias del neoplasticismo. No encuentro las motivaciones para la inclusión de Michelle Piaggio y me resulta incompresible la elefantiásica presencia de Jairo Robinson, el mayor punto débil de una muestra en la que una artista tan contundente como Michelle Magot brilló por su ausencia.

Estamos en los estertores de los millennials geométricos, por eso una exposición de esta naturaleza  bien puede ser una despedida más o –parafraseando a Godard– el final de la escapada.
 
ALDO CHAPARRO

Es un destacado representante de esa generación egresada de la Universidad Católica en los años 80. Fue brillante desde sus inicios. Pero, a diferencia de sus compañeros, decidió emigrar a México donde se dedicó a indagaciones más cercanas a la escultura y al diseño. Fueron obras que exhibiera en Lucía de La Puente donde daba un testimonio de una ruptura cercana a la contemporaneidad norteamericana del fin de siglo anterior.

Chaparro ha donado una escultura metálica a Miraflores haciendo del distrito un centro de arte público contemporáneo. La obra es espléndida y la superficie actúa como un espejo que atrapa el paisaje y el deambular de los transeúntes, distorsionando la imagen con sus pliegues en un juego óptico inédito en nuestro espacio.

Ubicada en el Parque Letonia, en pleno malecón, solo puede ser apreciada a plenitud por los paseantes. En cambio, debido a sus dimensiones, pasa desapercibida desde los automóviles. Por eso es impostergable que la Municipalidad coloque iluminación adecuada a la totalidad de las esculturas públicas del distrito para respetar adecuadamente su acervo. Esta es una tarea impostergable en un año electoral en el cual el alcalde deberá dejar testimonios culturales de su gestión. (Fotos de Josip Curich).

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