Cola de personas. Tapiz (2017) del artista Miguel Aguirre, Premio Nacional de Artes Visuales – Trujillo 2017. “Esa larguísi  ma cola a la espera del vacío es inolvidable para quienes la hicimos en los 80” (Lama).
Cola de personas. Tapiz (2017) del artista Miguel Aguirre, Premio Nacional de Artes Visuales – Trujillo 2017. “Esa larguísi ma cola a la espera del vacío es inolvidable para quienes la hicimos en los 80” (Lama).
Edición 2519: Miércoles, 20 de Diciembre de 2017

Muchas Gracias, Lucía de la Puente

Escribe: Luis E. Lama | “Durante más de 20 años la Galería Lucía de la Puente fue uno de los ejes de la actividad cultural”.

Cola de personas. Tapiz (2017) del artista Miguel Aguirre, Premio Nacional de Artes Visuales – Trujillo 2017. “Esa larguísi  ma cola a la espera del vacío es inolvidable para quienes la hicimos en los 80” (Lama).
Cola de personas. Tapiz (2017) del artista Miguel Aguirre, Premio Nacional de Artes Visuales – Trujillo 2017. “Esa larguísi ma cola a la espera del vacío es inolvidable para quienes la hicimos en los 80” (Lama).

Durante más de veinte años, la Galería Lucía de la Puente fue uno de los ejes más importantes de la actividad cultural peruana exhibiendo muestras de gran importancia en un espacio privilegiado. Esta es su última actividad y se reserva para la despedida una brevísima muestra con las obras que Szyszlo donara al MALI.

Que una de nuestras más importantes galerías cierre sus puertas –otras lo vienen haciendo de manera no oficial– evidencia el derrumbe del mercado de arte propiciado por una crisis que abarca a todos los sectores del país, pero que aquí se manifiesta de manera más aguda.

Para la clausura se ha seleccionado en primer lugar a Miguel Aguirre, Premio Nacional de Artes Visuales – Trujillo 2017, uno de los artistas más destacados de su generación y uno de los que mejor ha demostrado que la pintura no está reñida con el concepto. Es un hombre lúcido que ha logrado manifestar a través de su obra los acontecimientos públicos y privados con rigor excepcional. Su muestra anterior en la Miró Quesada constituía una aguda crítica al primer gobierno de García a través de obras multidisciplinarias entre las que se encontraba Paisaje urbano, un tapiz en lana de oveja tejido por Elvia Paucar, una magnifica tejedora de San Pedro de Cajas, en Junín. De esta manera Aguirre incorporaba las prácticas artesanales a una obra que hurga entre pasado y presente, entre arte peruano y arte occidental, para realizar estos tapices de contenido peruano a partir de la gráfica de Agustín Tschinkel, miembro de los progresistas de Colonia (Alemania, 1928-1934).

Artista Miguel Aguirre.
Artista Miguel Aguirre.
La muestra actual, en realidad es la exhibición de dos tapices paralelos y un pequeño díptico en collage, repite el procedimiento del 2015. La integración de los isotipos de Gerd Arnzt (Colonia) al trabajo de Paucar para hablar sobre la marginalidad en el Perú. Esa larguísima cola a la espera del vacío es inolvidable para quienes la hicimos en los 80, mientras que en el otro rectángulo reencontramos a los obreros que marchan a la fábrica en un memorable contrapunto.

Aguirre conoce bien la historia. Si la crisis en Weimar, la hiperinflación, la falta de Estado llevaron a Hitler al poder en 1933, en el Perú el imborrable legado del gobierno de García fue Fujimori. Por eso no es de extrañar la estrecha complicidad que hoy los une. Y lo que hace Miguel Aguirre es hacernos reflexionar en torno ello. Nada menos.

El otro invitado por LDL es Patrick Tschudi es uno de nuestros referentes en el arte digital. Trabajando con coherencia personajes y paisajes urbanos. El otro conjunto tridimensional es sobresaliente. Allí trata en relieves sobre esa paradójica planificación del caos que nos ha llevado al colapso.

Para mi generación el mayor impacto se encuentra en las monotipias con fragmentos de logos que fueron populares durante la década de los 80. Es un cementerio de la memoria que Tschudi rescata y nos obliga a cómo esas empresas y productos acompañaron nuestras vidas en una década azarosa. Es como sostiene Max Hernández “En esta tensión entre el reconocimiento y el desconocimiento emerge –para algunos– el sentido de pertenencia a un tiempo signado por las crisis varias que dieron lugar a la disolución de sus emblemas”.

HUGO ZAPATA
Es un escultor colombiano (Quindio, 1945) que ha expuesto varias veces en Lima con singular acogida.  Ahora presenta en Enlace su última muestra ‘Afloramientos’ integrada por trabajos en lutita, una piedra que luce frágil y blanda, pero que tiene una resistencia excepcional.

Es esta roca sedimentaria la que condiciona toda la obra de Zapata, su carácter artesanal, el alejamiento de la tecnología contemporánea, su calidez y su carácter imprevisible.  

Las piezas verticales, a modo de penes monumentales, son memorables. Obras de 2 a 3 metros de altura que se confrontan con nuestro cuerpo que no puede acariciar sus asperezas superiores. Las de menor altura en cambio nos revelan en la parte final las riquezas del corte que estimulan el tacto gracias al trabajo de Zapata y a los elementos que configuran la piedra.

Las obras horizontales, formas vaginales a modos de cuencos utilitarios, están llenas de resina simulando el agua, que hipotéticamente las llenaría, acentuando el origen del material y la fuente que nutre a Zapata. Este apego a la naturaleza se quiebra con la inclusión de vidrios que interrumpen la continuidad de la piedra, creando una ruptura con la naturaleza que se aprecia en las demás obras de este gran escultor.

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