Instalaciones experimentan con luces LED. Levine recurre a nuevas tecnologías y explora nuevas posibilidades estéticas.
Instalaciones experimentan con luces LED. Levine recurre a nuevas tecnologías y explora nuevas posibilidades estéticas.
Edición 2494: Miércoles, 28 de Junio de 2017

Antípodas

Por: Luis E. Lama | Chris Levine es un artista de conocimiento indispensable. La muestra es altamente recomendable.

Instalaciones experimentan con luces LED. Levine recurre a nuevas tecnologías y explora nuevas posibilidades estéticas.
Instalaciones experimentan con luces LED. Levine recurre a nuevas tecnologías y explora nuevas posibilidades estéticas.

El espacio de Mario Testino exhibe dos muestras del mayor interés. Una es histórica, dedicada a una reducida, pero extraordinaria, selección de la emblemática fotógrafa  mexicana Graciela Itúrbide. La otra es la –literalmente– deslumbrante instalación de Chris Levine, “Light is love” (sic).

Levine (Ontario, 1960) es un artista que ha hecho toda su carrera en  Londres,  donde se ha dedicado a trabajos en torno a la percepción de la luz, al diseño y la fotografía –más apropiado sería decir la captura de la imagen– a través de diversos medios contemporáneos que demuestran las inmensas posibilidades existentes para la expansión del concepto del arte, recurriendo a nuevas tecnologías que revitalizan conceptos que van desde la pintura, la instalación  hasta llegar a la holografía… hasta ahora.

Chris Levine es un artista complejo que solo se puede explicar en un ambiente altamente cosmopolita como el londinense. Su retrato de la reina Isabel  II para la muestra ‘The Queen: Art and Image’ en la londinense National Portrait Gallery, en 2012, lo llevó a la notoriedad a pesar de que ya había venido trabajando en instalaciones y haciendo experimentaciones con luces LED, y otros elementos lumínicos que consistían en una fusión de aplicaciones diversas puestas a disposición de la obra de arte.

Sus trabajos para la música son notables. Por ejemplo la escenografía para David Bowie en el Festival de Glastonbury del año anterior fue memorable y hay múltiples ejemplos de la inventiva de Levine.

Levine y retrato holográfico a Isabel II.
Levine y retrato holográfico a Isabel II.
Puede ser, que más allá del espectáculo, sean sus retratos los más sorprendentes,  como ocurre con el Dalai Lama, algunas modelos icónicas, pero sobre todo el de un hombre que me ha brindado algunas de las películas de mi vida.  Se trata de una  obra que para todo cinéfilo tiene especial trascendencia: “Mr.Kubrick is Looking” es la pieza más importante de una muestra exhibida en 2016 “Daydreaming with Stanley Kubrick” donde el artista proyecta el retrato de un cineasta icónico, recurriendo a los más avanzados hallazgos en el campo de las alternativas lumínicas más innovadoras.

Admito que me seducen más los retratos que las instalaciones musicales de Levine. Hay un tufillo de los “swinging eighties” que me distancian de algunas de sus propuestas. Y aún así hay en toda su obra una atracción que me resulta perversa, quizás se deba a que crecí admirando a los artistas de la luz  a partir de Dan Flavino y quienes lo sucedieron en la historia, entre ellos las experiencias del venezolano Cruz Diez, solo conocido entre nosotros por su obra cinética.

Lo que distancia a Levine de sus predecesores son dos factores. El primero de ellos es, sin lugar a dudas, Londres, el segundo los avances tecnológicos logrados en este milenio, lo que ha permitido hacer una obra como la exhibida en el MATE, más apegada a la austeridad que al glamour de la moda y la figuración mediática. En esta sala de negro hay apenas tres elementos y un banco central. La línea de luces ubicada en el centro recurre al holograma para leer la palabra LOVE, que sintomáticamente es inmaterial, inexistente o efímera según lo desee nuestra retina.

Las otras dos piezas están enfrentadas proponiendo un juego para el espectador. Una de ellas, “Geometría de la Verdad” (2015) es un círculo de aluminio con diodos laser y componentes electrónicos que crean un aspecto lunar. Mientras que al frente está “Reflejo” (2017), una semiesfera cóncava de aluminio espejado, LED ultravioleta, donde nuestra imagen se mezcla con el objeto del fondo creando una simbiosis, en cierto sentido, siniestra.

Chris Levine es un artista de conocimiento indispensable. La muestra es altamente recomendable y considero de gran importancia la difusión de esta obra que abre nuevas posibilidades a la tecnología en el campo del arte.

Autorretrato de Gabriela Itúrbide, Ojos para volar, no está en exhibición.
Autorretrato de Gabriela Itúrbide, Ojos para volar, no está en exhibición.

ANTÍPODAS

Tener a Gabriela Itúrbide en Lima es un privilegio. Ella está en las antípodas de Levine y demuestra que el arte, lejos de perder vigencia puede trascender los tiempos más allá de cualquier moda o tendencia. En esta edición publicamos su autorretrato “ojos para volar” –que no está entre las piezas exhibidas– porque de lo exhibido en el MATE, al margen de todas las referencias a Frida Kahlo, de su inocultable afinidad con Manuel Álvarez Bravo, están las magníficas fotos de los pájaros que hizo durante distintas etapas de su vida. “El Señor de los pájaros” es una de las obras imprescindibles para comprender la carga vital y metafísica de estas fotografías. Volveremos.

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