Estacionamiento. Playa Las Sombrillas (2017). Gih  an Tubbeh “se dedica al amor en tiempos de playas efímeras, capturando escenas nocturnas”.
Estacionamiento. Playa Las Sombrillas (2017). Gih an Tubbeh “se dedica al amor en tiempos de playas efímeras, capturando escenas nocturnas”.
Edición 2493: Jueves, 22 de Junio de 2017

Esquizofrénica Lima

Por: Luis E. Lama | “Los ‘imaginarios particulares’ –propios de grupos sociales reducidos– son imperceptibles para quien no los comparte”.

Estacionamiento. Playa Las Sombrillas (2017). Gih  an Tubbeh “se dedica al amor en tiempos de playas efímeras, capturando escenas nocturnas”.
Estacionamiento. Playa Las Sombrillas (2017). Gih an Tubbeh “se dedica al amor en tiempos de playas efímeras, capturando escenas nocturnas”.

La indispensable muestra que presenta Víctor Mejía en el ICPNA es uno de los mayores retos que hemos visto para analizar desde distintas perspectivas el hecho de vivir aquí y ahora. Fotógrafos, videastas, instaladores, artistas gráficos y arquitectos se reúnen para proponer un análisis de un fragmento, urbano o histórico, de esta esquizofrénica ciudad.

Mejía es arquitecto y un sobresaliente curador. Su muestra anterior, Retóricas de la línea, era una antológica revisión histórica que debe ser completada en otras exposiciones. Quedó inconclusa porque era imposible albergar en la sala a todos los arquitectos que allí debieron participar. Es una tarea pendiente que no se puede soslayar.

Su actual exposición, Coordenadas alteradas: fronteras, fisuras y retículas urbanas en Lima, es un análisis visual y multidisciplinario de nuestra ciudad. Si bien es cierto que la historia se hace presente a través de numerosos participantes, hay en todas las obras una peculiar poética indesligable del urbanismo, la antropología y la sociología.

49 besos (2017) de Gihan Tubbeh.
49 besos (2017) de Gihan Tubbeh.
Estas propuestas no están exentas de una simbología, a veces lúgubre otras fantástica, como ocurre con la caja de Ricardo Yui, una de las presencias más destacadas. Hay en ella una suerte de viaje lisérgico que se inicia en un terreno baldío en Jesús María, donde el personaje se enclaustra en el cubo negro para terminar saliendo en los extramuros urbanos. Literalmente, es un vuelo interior que Yui comparte con el espectador, obligándolo a trasladarse a otra dimensión más allá de lo real.

Una muestra tan compleja como esta demandaba a un museógrafo con amplios conocimientos del espacio, y Mejía, como arquitecto, lo domina a la perfección. Él ha dividido las salas en tres partes (o “muestras”) complementarias. Cada una de ellas con un concepto definido y una disciplina predominante. Fisuras ciudadanas, ubicada en la sala pequeña, está dedicada a la fotografía que posibilita una detenida reflexión. Los fotógrafos cumplen con delatar las perturbaciones de nuestros espacios públicos desde distintas ópticas. Edi Hirose destaca con su irónica fotografía de la arenera que tiene en su centro la intangible huaca “Catalina Huanca”; mientras la empresa va cavando los cimientos, estos quedan cada vez más al descubierto, hasta ocasionar su derrumbe. Gihan Tubbeh se dedica al amor en tiempos de playas efímeras, capturando escenas nocturnas de carros estacionados en los que las parejas se contorsionan a su propio ritmo. A su lado, una secuencia de bocas entrelazadas nos explica la acción entre penumbras. Por su parte, Renzo Giraldo se enfoca en el mar y en lo que lo circunda. Las presencias fugaces, el paisaje, y en medio de ellos un misterioso resplandor que se convierte en símbolo de una espiritualidad que la ciudad alberga entre sus márgenes.

Fronteras difusas, la segunda “muestra”, está consagrada a El tránsito hacia el final de la ciudad, nuestra expansión urbana y la ambigüedad de los límites de nuestra periferia. Para un tema tan amplio, el video era el lenguaje más indicado, y para ello se ha recurrido a obras de Maya Watanabe y Diego Lama y a una magnífica proyección de net art de Miguel Uza. Ricardo Yui y Sandra Nakamura, para evitar un congestionamiento visual, han sido ubicados en la sala contigua. Todos se ocupan –según Mejía– de esas fronteras difusas que se sitúan en distritos como Ancón y Carabayllo, al norte, Lurigancho y San Juan de Lurigancho, al este, o Villa María del Triunfo y Villa El Salvador, al sur.

Expansión observable (2016). Video ins  talación de Diego Lama.
Expansión observable (2016). Video ins  talación de Diego Lama.

Retículas urbanas, situada en la sala de ingreso, está dedicada a una aplicación inversa del concepto de imaginario colectivo, “considerando la condición heterogénea de la población de Lima, sea por factores económicos, educacionales, culturales, etc. Estos ‘imaginarios particulares’ –propios de grupos sociales reducidos– son imperceptibles para quien no los comparte, funcionando así como retículas urbanas, una serie de meta estructuras que ordenan las dinámicas urbanas de la ciudad”.

Participaciones como las de Paulo Dam, Elio Martuccelli, Iosu Aramburú, Natalia Iguíñiz y Christian Quijada, entre muchos otros, configuran una propuesta colectiva sobre el lugar donde nos encontramos y cómo este condiciona la forma en que cada uno de nosotros vivimos… o por lo menos intentamos hacerlo.

Visita indispensable.  

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