Allegoria dellAviazone de Verozi. En el Museo de Arte Italiano de Lima.
Allegoria dellAviazone de Verozi. En el Museo de Arte Italiano de Lima.
Edición 2492: Jueves, 15 de Junio de 2017

La Realidad no Espera

Por: Luis E. Lama | “La mayoría de las piezas exhibidas corresponden a la hegemonía del pensamiento fascista."

Allegoria dellAviazone de Verozi. En el Museo de Arte Italiano de Lima.
Allegoria dellAviazone de Verozi. En el Museo de Arte Italiano de Lima.

Esta frase de Lacan que suele citar Estrella de Diego, una teórica española que fue varias veces curadora por su país en las Bienales Iberoamericanas de Lima, la a propósito de Futurismo y Velocidad, la importante muestra que ha traído el Instituto Italiano de cultura para exhibirla en el aislado Museo de Arte Italiano, hoy carente de visitas debido al crecimiento caótico de una ciudad cuyos gobernantes han sido incapaces de proyectar un ordenamiento urbano que permita el desplazamiento por las zonas de mayor interés cultural de esta maltratada ciudad.

¿Pero es la realidad lo que se exhibe en el MAI o es simplemente la fachada ideológica de los tiempos que estas obras representan?

A diferencia de la monumental itinerante celebrada por su centenario, Reconstruyendo el Universo: Futurismo Italiano 1909 – 1944 -todo el Guggenheim de Manhattan estaba tomado por Marinetti y sus seguidores- la muestra en Lima se concentra en la máquina y la velocidad tal como lo planteaba un primer manifiesto, que 13 años después se convertiría en una de los mantras de Mussolini y su concepto del nuevo hombre italiano: “Afirmamos que el esplendor del mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad. / Queremos alabar al hombre que tiene el volante, cuya lanza ideal atraviesa la Tierra, lanzada ella misma por el circuito de su órbita. / Hace falta que el poeta se prodigue con ardor, fausto y esplendor para aumentar el entusiástico fervor de los elementos primordiales. / No hay belleza sino en la lucha. Ninguna obra de arte sin carácter agresivo puede ser considerada una obra maestra.” 

Seduzione aerea, 1932. Cuadro del futurista Nello Voltolina.
Seduzione aerea, 1932. Cuadro del futurista Nello Voltolina.
Sin embargo, el manifiesto más que marcar la hegemonía de la velocidad,  lo que hizo fue lanzar con ímpetu el principio de vanguardia, expandiéndose por todo el mundo gracias a los esfuerzos de su fundador que haría de Moscú un importante centro el futurismo con  nombres históricos que van desde Malevich a Mayakovski. Todo culminaría con la expulsión de Marinetti de Rusia. 

Si en los inicios hay una relación formal entre cubismo y futurismo, la ideología rápidamente ejercería su influencia y permitiría congregar a grandes artistas que han pasado a la historia como representantes de las audacias en uno de los países menos desarrollados de Europa. Y muchos de ellos sentarían las bases de la estética fascista (sic) con arquitectos geniales como Antonio Sant`Elia cuyos proyectos -utópicos para su tiempo- sentarìan las bases para grandes creadores que proyectaron edificios emblemáticos como el Palazzo della Civiltà Italiana o el Congreso Romano. Adalberto Libera entre ellos.

Como ocurrió con Hitler y Albert Speer, Mussolini se valió de la arquitectura para ocultar la podredumbre del régimen (Adorno), pero a diferencia de la megalomanía Nazi, en Italia los arquitectos tenían la libertad de trabajar para los enemigos del régimen como ocurrió con la famosa casa de Curzio Malaparte construida por Libera sobre un acantilado al este de Capri. Godard inmortalizò la casa  en “Le Mepris”, una de sus mayores obras. En realidad, el cine sería distinto sin el aporte futurista. Sant`Elia fue utilizado hasta el agotamiento para toda la ciencia ficción, desde Metropolis a Blade Runner. Fellini volvió emblemático el Palazzo della Civilità y Pasolini hizo la película más revulsiva de la historia con Salò, a partir de la disparatada República Social Italiana creada en 1943 por Mussolini al norte de Italia.

Auto in velocità, 1930. Obra del artista italiano Ivano Gambini.
Auto in velocità, 1930. Obra del artista italiano Ivano Gambini.

Futurismo y velocidad es sobresaliente. Salvo las pocas excepciones del primer futurismo, la mayoría de las piezas exhibidas corresponden a la hegemonía del pensamiento fascista, lo cual en nada disminuye su carácter vanguardista y representa muy bien la fachada con la que se recubrió a una época apocalíptica. Algo de lo cual el cine ha hablado ampliamente pero que en materia de exposiciones oficiales, como la presente, sus inteligentes curadores se han encargado de silenciar escrupulosamente.

El orden, la elegancia, el refinamiento en la representación hecha por artistas en su mayoría desconocidos para nosotros, nos habla de la importancia del arte de esos tiempos en un país que se ha encargado de darle al mundo en todo el siglo XX algunos de los ejemplos más notables de contemporaneidad.    

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