Edición 2490: Jueves, 1 de Junio de 2017

Más Allá de lo Visible (Campo 47283_B/N)

Escribe: Luis E. Lama | “Sus estímulos se encuentran más allá de lo visible. Comprendiendo esto podremos acercarnos a su obra”.

El título es una apropiación de Dorothee Mack, pastora de la iglesia metodista de Milán, a propósito de la muestra de Shay Frisch en la Galleria San Fedele, que congregaba a varias fundaciones cristianas. El enigmático subtítulo corresponde a una de las propuestas que hace el artista en el MAC. Su exposición es una de las más complejas y exigentes que se hayan exhibido en Lima. Su instalación, que cuenta con seis piezas ya exhibidas en el MAC Parque Forestal de Santiago, es vuelta a armar en Lima en un arduo proceso con el que obtiene resultados paralelos al tejido. Son más de 47,000 módulos que a manera de legos van formando superficies entramadas que constituyen campos electromagnéticos invisibles al espectador. La energía que se desprende de ellos se percibe a través de estos adaptadores industriales y de la luz que los corta, o creando un halo, como ocurre en la pieza circular donde se hace más evidente el carácter místico.

El curador Massimo Scaringella establece un paralelo entre la línea de luz sobre el plano y los tajos en la obra de Lucio Fontana. En cierta medida, ambos son espaciales, solo que el corte de Frisch es virtual, sin que el tenue resplandor atraviese hasta el otro lado de la superficie. Para Scaringella, el artista asimila lo mejor de las teorías del siglo anterior, pero las eventuales derivaciones cinéticas y minimalistas resultan secundarias ante ese enigma invisible, contemporáneo, que corresponde a cada espectador develar.

Obra 1 plano detalle. “Mi obra trata más de la energía que de la luz”, dice Frisch.
Obra 1 plano detalle. “Mi obra trata más de la energía que de la luz”, dice Frisch.

En lo que respecta al uso de la luz, Frisch se aleja de las experiencias de los años 60 y 70. Aquí no hay referencias a Dan Flavin, ni a tantos otros que la tomaron para apoderarse del espacio con su inmaterialidad. No hay tampoco los afanes de Le Parc y su espectacular juego de luz y movimiento. Mucho menos referencias a Paolo Scirpa, precursor italiano del arte lumínico, con intereses radicalmente distintos.

Campo 3127_B. Energía y entramado.
Campo 3127_B. Energía y entramado.
Si a alguien se le puede identificar con Frisch, es al monumental Bruno Munari y algunos postulados del “Arte Programmata”. Ocurre que su mayor aporte es el diseño con los adaptadores a través de cuales transcurre la electricidad para crear estos campos que están fuera del alcance de nuestra mirada: “(…) mi obra trata más de la energía que de la luz. La luz la utilizo para expresar lo que está sucediendo dentro de este entramado, hay vida adentro, todo es velocidad y movimiento, pero no se ve, es como si algo se quemara en el interior y se dejara ver por un momento” (entrevista de Denisse Espinoza, La Tercera, Chile).

Lo que perturba de Frisch es el silencio que se desprende de sus piezas, la ausencia de estridencia, su severidad ajena al ornamento y, particularmente, la concentración energética que se deriva de cada pieza. Hubiera sido conveniente aminorar la luz que entra en la sala para crear un mayor aislamiento, una sensación de aislamiento entre nuestro cuerpo y cada una de las piezas para privilegiar una mayor reflexión y un detenimiento cercano a la meditación.

Otro artista hubiera dado preeminencia a la tecnología, pero esos adaptadores están tan al alcance de cada uno de nosotros que resulta sorprendente que Frisch tuviera la capacidad de diseñar con ellos un trabajo tan contundente. Por eso, ante la ausencia de espectáculo, nuestro cuerpo puede enfrentarse sin tropiezos a la espiritualidad que se desprende de cada pieza. Puede ser que a algunos les resulte hermética, pero esa es, precisamente, una de sus mayores virtudes. Hacer que cada visitante se cuestione y medite en torno a una propuesta que se dirige directamente a nuestro cuerpo y a nuestro espíritu.

Espiritualidad circular de Frisch. Derecha, instalación en Italia..
Espiritualidad circular de Frisch. Derecha, instalación en Italia..

Shay Frisch (Israel, 1963) radica desde hace diez años en Italia, donde ha logrado un respetable prestigio. Ya ha tenido una gran retrospectiva en Roma y su curador fue uno de los teóricos más brillantes del siglo anterior, Achille Bonito Oliva, quien en los 80 se encargó de enunciar la Transavanguardia. Ha participado en la Bienal de Venecia 2015 y su muestra en Lima es de visita indispensable. Él nos propone el reto de poder percibir aquello que está fuera de toda convención establecida. La suya es una obra cuyos estímulos se encuentran más allá de lo visible. Solo comprendiendo esto podremos acercarnos acertadamente a ella.  

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