Tribuna del artista cusqueño Ishmael Randall Weeks. Pieza de escala monumental con base metálica que sostiene una variedad de materiales.
Tribuna del artista cusqueño Ishmael Randall Weeks. Pieza de escala monumental con base metálica que sostiene una variedad de materiales.
Edición 2487: Jueves, 11 de Mayo de 2017

Dialécticas

Tribuna del artista cusqueño Ishmael Randall Weeks. Pieza de escala monumental con base metálica que sostiene una variedad de materiales.
Tribuna del artista cusqueño Ishmael Randall Weeks. Pieza de escala monumental con base metálica que sostiene una variedad de materiales.

Dos exposiciones en Lima lucen estar en las antípodas en el concepto de escultura. Hay una larga brecha unida por ese puente que vincula los siglos XX y XXI.

La primera propuesta forma parte del proyecto “MALI in situ” que ya ha tenido nueve ediciones. La presente es la más acertada y la que mejor se ajusta a las nuevas dimensiones, cuando el ingreso se ha despejado corriendo las boleterías hacia las esquinas, creando un amplio centro que es plenamente aprovechado por Ishmael Randall Weeks (Cuzco 1976) con un trabajo cinético indesligable de nuestra realidad. La otra parte del proyecto, ubicada en el vestíbulo, forma un conjunto contundente en el que se relaciona de manera inseparable la idea del tiempo y del espacio en el arte y la arquitectura.

En tiempos en los que la escultura ha retrocedido ante la instalación, la primera obra resulta ambigua, difícil de calificar, porque se apropia de la rotonda con su esbeltez y une con sus giros el primer y segundo piso, creando un movimiento en el cual esta suerte de escalera caracol tiene entre peldaños rocas de plata y de cobre en estado puro que van a su vez girando en sentido contrario a la estructura que las sostiene.

El resultado es hipnótico y hace que la mirada se vaya desplazando paulatinamente hacia el balcón circular, hasta una pieza que acertadamente se denomina “Apacheta” por la acumulación de piedras y por el carácter ritual y sagrado que estas tienen en el mundo andino. Los antecedentes de las apachetas en el arte contemporáneo son múltiples, desde Emilio Rodríguez Larraín hasta Andy Goldsworthy, pero ninguno ha logrado una interpretación tan audaz y elegante como la que interviene la arquitectura de ingreso al MALI.

La segunda pieza de Randall Weeks se encuentra en el vestíbulo. Es una construcción que hubiera quedado imponente en el patio, pero cada institución tiene sus reglas. Esta “Tribuna” es una pieza de escala monumental con una base metálica que sostiene una variedad de materiales que van desde mayólicas hasta catálogos unidos entre sí, creando una volumetría que nos remite a una construcción mayor.

Apacheta de Ishmael Randall Weeks. Derecha, Mármol rosado de Portugal, 2016. Obra del uruguayo Pablo Atchugarry.
Apacheta de Ishmael Randall Weeks. Derecha, Mármol rosado de Portugal, 2016. Obra del uruguayo Pablo Atchugarry.

Esta obra tiene múltiples facetas para rodearla y, sobre todo, para penetrarla y ubicarse en un centro que nos contenga y aísle, en un vacío esencialmente uterino en forma de cruz andina. Nuestro cuerpo se rodea en la parte inferior de verticales que sostienen masas matéricas, las cuales han sido talladas levemente para recrear un paisaje humano, rocoso o ruinoso, según la percepción de cada espectador.
Visitar el MALI resulta indispensable. Además de la portentosa muestra mexicana enviada por el Museo Carrillo Gil de México, están las obras comentadas, los nuevos murales de Mariella Agois y las exposiciones con las piezas adquiridas por el Museo, entre las que brillan las esculturas con televisores del notable colombiano José Alejandro Restrepo. Imperdibles.

MODERNO
Pablo Atchugarry (Montevideo 1954) es un maestro de la escultura uruguaya que en la actualidad exhibe en Enlace. Se trata de un dotado escultor cuyo trabajo en gran formato es impresionante por su concepto de pliegues y nudos y el sentido de movimiento que otorga a la piedra, como hemos visto en la galería Sammer en el reciente Parc. Su muestra en Lima está integrada por formatos menores, entre los que destacan sus notables tallas sobre mármol rosado de Portugal o mármol de Carrara, piedras que son luminosas y que al tallarlas con la delgadez de cada doblez tienden a volverse traslucidas y a captar la luz que las envuelve.

Pero esta dialéctica no suele repetirse en los bronces pintados en acrílicos, que tienden a ser estridentes y que estallan contra la sutileza de las formas. La pátina negra es la pieza más acertada de los metales exhibidos.

Traer a un escultor internacional a la escena local es un riesgo. En el Perú existen notables artistas de la escultura y la comparación resulta inevitable. Pero la importación es saludable y no podemos encasillarnos en nuestra producción. La visita de Atchugarry es positiva, a pesar de que –todo hay que decirlo– estos son tiempos en los cuales la mayoría de artistas jóvenes ha derivado hacia nuevas indagaciones volumétricas y espaciales. Cada vez resulta más dificil apreciar a un nuevo escultor.
El título de la muestra es “Memoria precolombina”. Una tomadura de pelo. 

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