Los 24 sillones ubicados por el artista sobre   generales del siglo XIX crean una ambigüedad de planos en el espacio.
Los 24 sillones ubicados por el artista sobre generales del siglo XIX crean una ambigüedad de planos en el espacio.
Edición 2485: Jueves, 27 de Abril de 2017

La Sunat, Por Fin

Los 24 sillones ubicados por el artista sobre   generales del siglo XIX crean una ambigüedad de planos en el espacio.
Los 24 sillones ubicados por el artista sobre generales del siglo XIX crean una ambigüedad de planos en el espacio.

Finalmente la SUNAT reaccionó ante la alegre tomadura de pelo de Art Lima. Al haberse deshecho de Erika Lang –quien ha perdido el poder oficial de antaño– una mujer con la inteligencia necesaria para, entre otras cosas, coordinar todo lo referente a la administración, se creó un vacío que del Castillo ha sido incapaz de  llenar. Bendayán, que era el único informado, se marchó a un rentable cargo en el Ministerio de Cultura y el tercer socio, Efraín Salas, se ha unido, para peor, a Parc.

LA SUNAT tiene mucho que investigar, entre otras cosas las razones por las cuales la sede ferial no ha sido autorizada a ser almacén temporal de las obras que ingresan al Perú, convirtiendo automáticamente en contrabando su presencia. Y si los investigadores degluten la ficción de que se trata de un evento cultural, estarían delatando una inadmisible ignorancia cuando pueden comprobar los precios de las obras y los posibles compradores que las rodean.

Art Lima tuvo unas cuantas obras buenas rodeadas por un basural que delata que no ha habido curaduría ni adecuada preselección. Otra apuesta fracasada de El Comercio que durante dos meses luchó duramente por Art Lima.

Parc lo hizo mejor a pesar de que las participaciones han disminuido sensiblemente. Hay presencias notables como la galería Henrique Faría, que trajo obras de Rubella Dávila, protagonista menor de Arte Nuevo. Los resultados permiten dudar seriamente de la continuidad de estas ferias, que, a pesar de mis discrepancias, considero necesarias para el mercado como para la supervivencia de los artistas de un medio cada vez más anoréxico.

Yaker: Torre de Tatlin sobre bronce.
Yaker: Torre de Tatlin sobre bronce.
CALLAO

Si la SUNAT hubiera actuado con la misma diligencia en el caso de Callao Monumental, no hubiera tenido que esperar que estallara el escándalo Odebrecht-Moreno-Shavit. Cualquier persona medianamente informada está en la obligación de saber que nadie va a ceder gratuitamente espacios a artistas, galerías y escuelas de arte sin ningún interés subalterno. Desde el primer momento era evidente una movida inmobiliaria con los propósitos de una gentrificación de intereses particulares. Sin embargo, bastaba que la SUNAT revisara pago de alquileres, servicios y los ingresos recibidos, para descubrir fácilmente la turbiedad de lo que se ocultaba.

Es indispensable hacer un barrio cultural en el Callao. Pero la gente de Shavit lo intentó con tanta torpeza, esnobismo e intereses tan evidentes,  que nunca se preocupó de integrar a un vecindario que no necesitaba de imposiciones ni mistificaciones, pero sí de un movimiento cultural bien planificado, hecho por chalacos, con la participación de todos.

MOICO YAKER

Es uno de nuestros artistas más destacados. En su muestra en Forum, a la que denomina Palimpsesto, Yaker superpone tiempos y lugares de la historia del arte.

Hay piezas notables como la de los cuatro sillones blancos sobre la superficie de pájaros verdes y soldados rojos, en una suerte de marcha patria. Otra obra maestra es la de los 24 sillones ubicados sobre los generales del siglo XIX creando una ambigüedad de planos en el espacio. Sin embargo, son los seis cuadros de sillas los que manifiestan una contundencia de la imagen al centrarse sobre un objeto cuyo tapiz son pinturas representativas de artistas como Malevich o Kandinsky, dos hombres que dedicaron sus preocupaciones a la teosofía y que lograron una síntesis radical, ahora integrada en una pintura inteligente que apela al conocimiento del espectador.

Los metales, lamentablemente, han tenido un ordenamiento que tiende integrar decorativamente cada pieza, sacrificando el concepto del artista por el del montajista, que ha actuado como artífice armando una pared de muy dificil lectura. Se ha perdido así el contenido de cada unidad obligando a recorrer con la mirada cada pieza, para encontrar imágenes memorables como la de la Torre Tatlin  y tantas otras sobresalientes.

Yaker no solo trabaja la plancha sino la tinta con la que consigue medios tonos que nos ubican en ese limbo donde la plancha es a la vez –o pudiera ser– una pintura o una impresión. Y en esa ambigüedad radica una de sus mayores riquezas.

Yaker es uno de nuestros artistas más distinguidos.

Yaker y la vanguardia rusa. En Palimpsesto superpone tiempos y lugares de la historia del arte.
Yaker y la vanguardia rusa. En Palimpsesto superpone tiempos y lugares de la historia del arte.

MICHELLE PRAZAK

Impakto presenta a una artista que tiene una propuesta geométrica sobre la que trataremos en próxima edición.

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