“La palabra de Szyszlo nos remonta a un tiempo donde el ámbito cultural era infinitamente más riguroso que el actual”, dice Lama sobre el autor.
“La palabra de Szyszlo nos remonta a un tiempo donde el ámbito cultural era infinitamente más riguroso que el actual”, dice Lama sobre el autor.
Edición 2470: Jueves, 12 de Enero de 2017

Gody

Escribe: Luis E. Lama | “Él creyó. Asumió riesgos y postergó intereses personales para lograr el objetivo de su vida: ser un artista”.

“La palabra de Szyszlo nos remonta a un tiempo donde el ámbito cultural era infinitamente más riguroso que el actual”, dice Lama sobre el autor.
“La palabra de Szyszlo nos remonta a un tiempo donde el ámbito cultural era infinitamente más riguroso que el actual”, dice Lama sobre el autor.

La vida sin dueño de Fernando de Szyszlo es el único libro autobiográfico que he leído sobre el arte peruano. La narración, cuyo estilo delata que proviene del dictado, es amena y sobre todo nostálgica, porque la palabra de Szyszlo nos remonta a un tiempo donde el ámbito cultural era infinitamente más riguroso que el actual, donde artistas, coleccionistas y público creían en la importancia  de la creación en una Lima donde todo estaba por germinar.

El lector va descubriendo las circunstancias en las cuales se formó el artista. Se conmueve con la generación de jóvenes a la cual perteneció y particularmente con los ideales de estos hombres y mujeres convencidos de que había que cambiar el país a través del conocimiento de nuestra identidad y, simultáneamente, con la apertura del Perú a las experiencias internacionales de la época.

Para una persona informada posiblemente el libro no añada un conocimiento más profundo sobre Szyszlo, su tiempo y su proceso creativo. Esa tampoco luce la intención del libro. Después de todo se trata del artista del cual más se ha escrito en el Perú. Lo que él hace es compartir los aspectos de su vida de una manera coloquial, que permite conocer al hombre antes que a ese artista que muchos admiran, otros envidian y los nuevos rechazan por esa tradición de parricidio en campos del arte.

A lo largo de su vida Szyszlo ha sido un guerrero erudito que luchó con caballerosidad contra las convenciones y el anquilosamiento. Se podrá estar en desacuerdo con algunas de sus opiniones pero no de la solidez de su discurso. Sorprende su distanciamiento de ciertas manifestaciones contemporáneas porque él padeció de críticas similares en sus inicios como vanguardia. Con una diferencia. El creyó. Asumió riesgos y postergó intereses personales para lograr el objetivo de su vida: ser un artista.  Y es quizás esta mística de antaño la que hoy se ha reemplazado por las relaciones públicas, la reglamentación del mercado, la fama –que no es más que la perversión del prestigio– y las hogueras de las vanidades.  Pero lo cierto es que, a pesar de lo indicado, hoy tenemos muchísimos más artistas trascendentes de los que él menciona.

Fotograma de La Salamandra (1971), escrita por Berger y dirigida por Tanner.
Fotograma de La Salamandra (1971), escrita por Berger y dirigida por Tanner.

Ciertamente no está todo sobre él, y sería imposible que así fuera. Pero la lectura resulta tan entrañable que cuando se concluye el libro es inevitable que a Fernando, como le gusta que lo llamen, se termine conociéndolo como Gody, como le decimos los que lo queremos.

JOHN BERGER
Para los que nos iniciamos en los años 70, en el campo de la crítica de arte, los europeos fueron nuestros maestros. Eco –fallecido hace casi un año– era un gigante. Estaban además Dorfles, Barthes, Foucault, Lyotard y otros tantos indispensables en nuestra formación.

Latinoamericanos como Acha y García Canclini nos hacían aterrizar en nuestra realidad, pero en esos tiempos neomarxistas fue John Berger quien nos sublevó con Ways of Seeing (Modos de ver) una serie de la BBC (1972). Verla en YouTube.

Documental hecho por cuatro directores (incluida Tilda Swinton) sobre el mítico John Berger.
Documental hecho por cuatro directores (incluida Tilda Swinton) sobre el mítico John Berger.

Berger, un irreverente que se enfrentó al mito de Picasso,  también fue un prolífico pintor, crítico de arte y novelista, además consideraba al cine como lenguaje más próximo. Su primer trabajo con Alain Tanner fue un documental sobre Chandigarh, la ciudad creada por Le Corbusier creyendo en la utopía que la arquitectura iba a eliminar las diferencias de castas en la India. Luego filmaron La Salamandra y finalmente Jonás, que cumplirá 25 años en el año 2000 (1976) su mayor acierto. En ella, un obrero de la resistencia de mayo del 68 (re)cita a Berger: “Las crisis no ocurren simplemente. Están relacionadas con la estructura y la función del capitalismo. Pueden ser provocadas. O pueden ser organizadas y escenificadas. Como están haciendo los gobiernos de los países capitalistas para purgar el sistema: eliminar a los débiles y concentrar más poder entre los fuertes”. (Diario “El Mundo”, España).

Su última película fue The Seasons in Quincy: Four Portraits of John Berger (2016), un documental con 4 directores estrenado en el pasado Festival de Berlín. Jamás se estrenará en Lima. Un grande.