Olano trabaja las tensiones con una economía de  medios sorprendentes. Rondón: el más ortodoxo. Su obra seduce con rigor excepcional.
Olano trabaja las tensiones con una economía de medios sorprendentes. Rondón: el más ortodoxo. Su obra seduce con rigor excepcional.
Edición 2461: Miércoles, 2 de Noviembre de 2016

La Vida, el Universo y Todo lo Demás

“Esta constituye la mejor propuesta cinética que hayamos visto en el Perú del presente siglo”.

Olano trabaja las tensiones con una economía de  medios sorprendentes. Rondón: el más ortodoxo. Su obra seduce con rigor excepcional.
Olano trabaja las tensiones con una economía de medios sorprendentes. Rondón: el más ortodoxo. Su obra seduce con rigor excepcional.

La primera muestra de Iliana Scheggia en 'La Galería' está caracterizada por la monumentalidad de sus volúmenes y una propuesta que gira en torno a una poética del universo y cómo es percibida. 

Ingresar a las salas de la galería es enfrentarse a volúmenes que exceden la escala de nuestro cuerpo. El icosaedro que tiene una ubicación central ejerce sobre nosotros un impacto que no deriva solo de su escala. Este poliedro de veinte caras, con treinta aristas, intimida por sus dimensiones pero a la vez invita a penetrarlo, pues solo una de sus partes es sólida y cubierta de acero inoxidable que refleja la luz. La otra parte del sólido platónico está dominada por el vacío, pues podemos atravesar el espacio a través de los triángulos que lo completan virtualmente y que le sirven de soporte estructural. 

Pero Scheggia luce más preocupada por ir más allá de lo visible que por la fuerza de su contundencia. Su preocupación sobre “La vida, el universo y todo lo demás” se pone de manifiesto en sus indagaciones en torno al espacio y la memoria a través de un lenguaje matemático que ha sido la constante de una trayectoria marcada por el rigor de sus construcciones.

A los extremos se encuentran dos ensamblajes, el primero de ellos, 'La ilusión del tiempo', consiste en una clepsidra de acrílico, que gotea para mediar el tiempo. El agua que cae sobre la Rosa de los vientos permite crear una metáfora sobre el universo. 

En el otro extremo se encuentra el mayor aporte de la exposición, el ensamblaje 'Ecosistema virtual', que la artista define como un viaje en el tiempo, la memoria y la sincronía del mundo natural. Esta es la obra más lograda de la exposición y constituye la mejor propuesta cinética que hayamos visto en el Perú del presente siglo. 

En los formatos medianos en la sala pequeña Scheggia reitera planteamientos formales pero esta vez al interior de cada una de las piezas coloca un video que no llega a integrarse perturbando su correcta apreciación. Se requería de otras soluciones. Su 'Ecosistema Virtual' es un magnífico ejemplo del camino a seguir. 

José Olano (Cali, 1985) y Ricardo Rondón (México,  1970): reto a la imaginación y coherencia de dos artistas presentados por Frances Wu.
José Olano (Cali, 1985) y Ricardo Rondón (México,  1970): reto a la imaginación y coherencia de dos artistas presentados por Frances Wu.


TENSIONES VISUALES
Frances Wu presenta dos artistas latinoamericanos excepcionales que constituye la visita más estimulante de artistas jóvenes del presente año.

Ricardo Rondón (México 1970) pudiera ser el más ortodoxo de ellos, pues su obra seduce con un rigor excepcional. Son pedazos de fieltro recortados y perforados que cuelgan de hilos y ganchos esparciendo el color por las paredes para formar un mural de rectángulos que se alternan en el espacio con el negativo de las perforaciones, esos círculos que en alguna medida permiten recordar a Calder, algo que no luce la intención de un artista que en la parte superior arma un tejido sobre la pared con los hilos de los que luego penderán sus recortes.

La obra de Rondón con sus grises y amarillos crean un movimiento sobre la pared que se convierte en una suerte de música visual para el espectador. En cambio sus esculturas dobladas de fieltro perforado tienen una gravedad y una imponencia derivada del volumen que ha elaborado y del color al que ha recurrido. La coherencia de Rondón es ejemplar. 

José Olano (1985 / Cali) trabaja las tensiones con una economía de medios sorprendentes. Sus piezas constituyen un reto a la imaginación. Las bancas que se unen de piso a techo con una tabla de madera que sujeta fuertemente ambos extremos le permite crear un malabarismo virtual, donde lo lúdico se hace presente a través del color y de la forma. La escalera apoyada sobre los vasos de vidrios constituyen un hallazgo que en cierto modo permiten recordar las indagaciones de nuestro Fernando Prieto, pero es el vidrio en equilibrio sostenido por dos ramas de árbol el eje de la nuestra. Al acercarnos la obra nos habla de precariedad, inestabilidad y peligro. La percepción se activa con una obra de apariencias elementales pero que mentalmente nos remite al espacio, la arquitectura, la fragilidad, el accidente. Y particularmente al choque entre cultura y naturaleza. Notable.