Anunciación, tríptico de 300 x 720 cm. Las tres   muestras –en el MAC, en Forum y en el CC Británico– abarcan desde 1998 hasta hoy.
Anunciación, tríptico de 300 x 720 cm. Las tres muestras –en el MAC, en Forum y en el CC Británico– abarcan desde 1998 hasta hoy.

Edición 2459: Miércoles, 19 de Octubre de 2016

Un Artista Mayor

“La actividad en el MAC es deslumbrante. El montaje es modé- lico. La investigación, acuciosa”.

Anunciación, tríptico de 300 x 720 cm. Las tres   muestras –en el MAC, en Forum y en el CC Británico– abarcan desde 1998 hasta hoy.
Anunciación, tríptico de 300 x 720 cm. Las tres muestras –en el MAC, en Forum y en el CC Británico– abarcan desde 1998 hasta hoy.

Las tres muestras simultáneas de Ramiro Llona en Lima constituyen un acontecimiento. Lejos de ser un exceso son exposiciones en cierto modo complementarias en las que es posible apreciar cómo uno de nuestros mayores artistas puede desenvolverse con acierto en cada una de las disciplinas expuestas. Pintura en el MAC, Dibujo en el Centro Cultural Británico y finalmente fotografías de Nueva York en Forum.

La actividad en el MAC es deslumbrante. La curaduría de Juan Peralta es el mejor trabajo de un investigador de arte que acentúa este carácter, distanciándose de la proliferación de curadores improvisados que han terminado por devaluar el oficio. Su investigación más acuciosa es posible encontrarla en el espléndido catálogo editado por Repsol en el que se incluye una detallada bibliografía de toda la trayectoria del artista.

El montaje es modélico y se ha hecho a partir de un análisis minucioso del espacio utilizando una maqueta para estudiar la ubicación de cada una de las piezas de formato heroico, las cuales son posibles de apreciar con el máximo de corrección gracias a la planificación de Llona, quien reitera su carácter profesional y su respeto a un público que lo sigue como un referente del arte en el Perú. Nunca antes ha habido tantos visitantes en el MAC o en el Británico.

Las muestras abarcan desde 1998 hasta la actualidad. En el caso de la pintura, además de su contenido hay un impacto emotivo derivado de su escala. Ella nos obliga a penetrar mentalmente en el plano pictórico y sentirnos parte del mundo que él recrea en cada cuadro, a compararnos con esos personajes que se sugieren o con presencias derivadas de la carga surrealista de esta obra.

De otro lado cada cuadro, cada dibujo, aparentan ser producto de una batalla entre la mente, la materia y la superficie. Los resultados finales lucen haber sido pintados sobre múltiples cuadros anteriores, lo que es posible vislumbrar en los fondos de las superficies. En los dibujos, Llona deconstruye el rectángulo y lo arma libremente recurriendo al collage y rompiendo en este acto con las convenciones del soporte. Además –liberados del vidrio- se aprecian mejor el gesto, el uso del papel traslúcido para crear distintos niveles de veladuras, a los que añade otras variedades que van desde el periódico a la serigrafía, para formar una serie de planos que se superponen.

Ramiro Llona, retrato de María Llona, hija del artista.
Ramiro Llona, retrato de María Llona, hija del artista.


Ha sido un acierto que ambas muestras tengan lugar en espacio distintos. Ubicadas en el mismo lugar el impacto logrado se prestaría a una lectura diferente, por ejemplo el tradicional concepto del dibujo como boceto preliminar de la pintura. Que no es el caso. En estas obras el artista hace indagaciones formales que el papel le permite y obtiene efectos libres de su pintura sin dejar de lado las mismas obsesiones. Debido a su escala, las pinturas permiten una visión más distanciada que privilegia el análisis de las pinceladas superpuestas, los fondos inestables, y la erudición en la creación de un mundo que le pertenece. Son grandes formatos a los que el espectador puede aproximarse a través de la razón o de la emoción. Las dos vías son recomendables, pues cada pieza es una lección de distinta etapa de la Historia del Arte que ha sido asimilada por un hombre capaz de abrevarla, hacerla suya y volcarla a su manera en su trabajo.

En esta obra no hay citas ni apropiaciones en su sentido posmoderno, lo que hay es el espíritu de tiempos y autores que en algún momento ha añadido a su repertorio, desde los heroicos expresionistas abstractos, hasta el surrealismo latinoamericano –Lam y Matta pudieran estar presentes– y finalmente en los cuadros más contenidos hay una esencia de Matisse, como ocurre con Memento Mori o La visita.

Para terminar nos queda el pleno dominio del color. A veces contenidos, otras, como los amarillos, se vuelcan sobre nuestros ojos, y en otros casos vibrantes en su interacción, como ocurre con Rosas negras, piedras en el camino del 2008.

Tres muestras de visiones imprescindibles. (Luis E. Lama)

El pleno dominio del color. Rosas negras, pie  dras en el camino (2008). Vibrante interacción de colores (300 x 375 cm.)
El pleno dominio del color. Rosas negras, pie dras en el camino (2008). Vibrante interacción de colores (300 x 375 cm.)