Argentino Sergio Camporeale. Dibujo, luminosidad  y onírica  cultura de consumo.
Argentino Sergio Camporeale. Dibujo, luminosidad y onírica cultura de consumo.
Edición 2456: Martes, 18 de Octubre de 2016

El Gran Circo

Argentino Sergio Camporeale. Dibujo, luminosidad  y onírica  cultura de consumo.
Argentino Sergio Camporeale. Dibujo, luminosidad y onírica cultura de consumo.

Sergio Camporeale es un maestro argentino que con frecuencia nos visita para mostrar cuadros complejos en los que pintura y dibujo se fusionan por efectos de un color que inunda la superficie con sus transparencias. Su nueva serie reitera elementos anteriores, pero esta vez trae un conjunto de pequeños formatos en los que el dibujo predomina sobre una luminosidad sin precedentes.

Camporeale usa elementos de la cultura del consumo. Pero lejos del pop, hay una fuerte carga de nostalgia al incorporar íconos del pasado para crear un mundo alejado del nuestro, irónico y refinado, donde la línea define con maestría los espacios a través de tramas y texturas visuales.

El espectador puede apreciar la muestra desde dos niveles. El primero de ellos es dejarse llevar por lo que se mira, y penetrar en el sueño. El segundo es mucho más gratificante. Analizar cada elemento apelando al conocimiento. Y allí se podrá apreciar la infinidad de citas de la historia del arte, la ironía en esta confrontación entre lo popular y lo erudito, y particularmente, la enorme libertad que tiene el artista erudito de hoy para abrevar de las fuentes de cualquier etapa de la historia.

En la introducción del catálogo, Elida Román acertadamente sostiene que “El artista no ha vacilado en volcar su bagaje de admiración y respeto por sus referentes amigos. De Durero a Leger, de Chagall a Picasso, el sistema de citas y puntos protagónicos de precisa reproducción, dialogan con los elementos de la publicidad de posguerra, los superhéroes, la guerra, la violencia y la velocidad…..
Visita indispensable.

Christian Quijada, en Enlace, regresa a la serigrafía.
Christian Quijada, en Enlace, regresa a la serigrafía.

CHRISTIAN QUIJADA

Su muestra en Enlace nos vuelve a poner en contacto con un meritorio artista que a lo largo de su trayectoria ha ido experimentando en la serigrafía, el color plano y la iconografía urbana para luego derivar a experimentaciones formales que abarcaban indagaciones tridimensionales y la incorporación de materiales como el metal y el cemento.

La exposición actual, realizada como resultado de haber obtenido el primer premio del Concurso Mapfre 2015, marca un regreso a la serigrafía, pero esta vez sumada a las indagaciones anteriores en el campo del óleo, el metal y el cemento, para configurar las imágenes de ciudades imaginarias, que parten inequívocamente de Lima.

Quijada crea una distopía a partir de fragmentos de la ciudad en la cual vivimos y que empecinadamente nos empeñamos en no ver. Él integra imágenes aisladas para mostrar el infierno urbano, lo que acentúa con una impresión deliberadamente fuera de registro para crear sensaciones de movimiento y configurar un caos.

El orden se encarga de establecerlo esa geometría de color plano que atraviesa los cuadros y establece una zona de tranquilidad que contrasta con la herrumbre del metal utilizado. Éste acentúa las señales del deterioro y oscurece los paisajes imaginarios hasta volverlos siniestros. Otros hallazgos como el formato circular, son apreciables en un artista que ha llegado a una etapa en la cual uno de sus méritos es el riesgo y la no claudicación ante el conformismo establecido.

Alberto Casari presenta muestras simultáneas en Lucía de la Puente y en la Sala LMQG, respectivamente.
Alberto Casari presenta muestras simultáneas en Lucía de la Puente y en la Sala LMQG, respectivamente.

ALBERTO CASARI

Presenta dos muestras simultáneas en Lucía de la Puente y en la Sala LMQG, una decisión que pudiera ser debatible dada la orientación de cada espacio. Lo mejor se encuentra en Barranco donde hay una pintura que debido a su hacinamiento convierte en un mercado persa a la galería. En Miraflores también. Urgía un curador más sólido para un artista tan contundente como Casari.

Lo mejor son las pinturas que citan a Matta y a Lam, pero hay también obras donde Masaccio es reinterpretado con resultados que se aproximan –salvando distancias– a Philip Guston. La parte final de la muestra con el papel monocromático pegado y doblado es muy buena y demuestra cómo Casari es un pintor libre, que pudiera ser un iconoclasta de no evidenciarse en sus obras un respeto a toda la historia del arte.

Sorprende la ignorancia de El Comercio, que al tratar sobre esta muestra habla de “impresionismo abstracto” y del expresionista Giacometti. La brutalidad no debería quedar impune. Seguiremos. (Luis E. Lama)