Edición 2463: Martes, 15 de Noviembre de 2016

Haya Cumple Años

Recuerdos y comentarios de un sobreviviente (1971)

Siguiendo sus inveteradas costumbres nocturnas, el 21 de febrero de 1971 Víctor Raúl Haya de la Torre debió despertar pasado el mediodía. El 22 era su santo, el Día de la Fraternidad, que se recibía con festejos y mitin triunfal. Ese día cumplía 76 años. Hacía 30 años que no era el Haya clandestino que escapaba a tiros de las emboscadas policiales, ni “Míster Asilo” (5 años en la Embajada de Colombia), ni el viajero cosmopolita del que llegaban noticias desde la India o Suecia, tampoco era “el bohemio de la Vía Veneto” de los años sesenta. Era un Haya en plena decadencia física, aunque no mental, que se agravaba con una obesidad desbordada y afeaba con unos rulos desteñidos y una “esclava” de oro en su regordeta muñeca.

Se había retirado a una austera villa campestre en Vitarte, pero su lucidez y vitalidad no habían disminuido, especialmente en las horas nocturnas. Poco después de celebrar su santo, Haya concedió a CARETAS su primera entrevista en 21 años. En 1963 había absuelto un cuestionario escrito, pero esta vez habló durante seis horas. Fueron César Lévano y César Hildebrandt, con dos grabadoras y seis cintas magnetofónicas.

Sus declaraciones políticas se han hecho trizas, o solo interesan a los especialistas, pero sus recuerdos y comentarios conservan el interés de una inteligencia que bulle y tiene mucho que contar. Aquí algunos extractos.
 
Perduración del APRA
“En este país en que, como decía Federico Elguera, nadie ama a nadie, ni nadie odia a nadie, sino todos olvidan a todos, yo creo que hay algo que queda, que es el APRA, que ha combatido o que ha resistido al ataque conjunto de todos los comandos conjuntos: del imperialismo, de la oligarquía… de todos”.
 
De la honestidad en los políticos  
“Yo creo que cuando ha muerto un líder aprista como Manuel Seoane, dejando una herencia de dos mil dólares, es muy interesante. En otro país eso sería exaltado (…) en cambio, aquí, solo dejó dos mil dólares. Yo creo que cada uno en su testamento va a dejar algo. Es muy bueno saber que no se tiene nada…”.
 

El APRA y las generaciones, una pasión hereditaria.
El APRA y las generaciones, una pasión hereditaria.


Humor ingles
“Una vez estuvo acá el Secretario General del Partido Laborista. Vio la fiesta de la Fraternidad y me decía después en Londres: la noche en que vi esa masa extraordinaria, ese pueblo en el momento en que usted comenzó a hablar, yo tuve una idea, como una tentación del diablo: ¿y qué pasaría si en este momento les dice ‘¡vamos a incendiar la ciudad!’. Muy inglés”.
 
“Serpentínica u del bizcochero”
“A Vallejo se le achacaba oscuridad y galimatías. Pero por ejemplo, hay un poema que dice “serpentínica u del bizcochero engirafado al tímpano…”. Eso no tiene explicación posible ¿no? (…) bueno, Vallejo vivía en unos balcones que hasta ahora están, de lo que llamaban Hotel del Arco. Yo incluso he estudiado con él muchas veces allí (…) había unos bizcocheros que llevaban sus cestas grandes y que pregonaban su mercadería diciendo: ‘¡biscochero-uuu!’, ‘¡biscochero-uuu!’. Él era muy goloso y entonces, cuando estaba en el balcón donde vivía, corría a alcanzar al bizcochero en cuanto lo escuchaba. Alguna vez yo le decía: Oye, pero yo no entiendo esto”.

México, el Perú y Lima
“Pancho Villa conoció el mar a los 40 años. Podían vivir y discurrir en la Sierra Madre sin conocer el mar. El mar era una visión no indispensable. Es un país mediterráneo, sigue siéndolo. Eso es una gran ventaja porque el corazón de México quedó en el centro geográfico. Allí donde fue la antigua capital, Tenochtitlan, está la ciudad de México. Eso les ha dado raíz. Nosotros vivimos un poco a la espalda…Si el Cuzco hubiera sido la capital, si la Confederación Peruano-Boliviana hubiera sido un hecho, entonces el Perú habría sido un país compensado regionalmente. Hay que ver cuando de la sierra se baja a Lima. Esta es una ciudad chata y fea, fea. Es una ciudad extraña”.


Teatro y música
“Soy un devoto del teatro (…) cuando vi por primera vez Hamlet en trajes modernos, a la Reina Gertrudis fumando cigarrillos y a Hamlet con pantalón de golf, entonces me dije: este es el Hamlet permanente, más allá de las vestiduras (…) Soy un beethoveniano, me parece que nada moderno ha superado eso”.

Tailandeses
Tailandia es el país asiático que come mejor. Los tailandeses son así un poco como nuestros cholos norteños, hermosos, fuertes, activos y sonrientes”.  (Escribe: Luis Jochamowitz)
 

CARETAS, Ilustración Peruana, ediciones 431 y 432, marzo de 1971.